en Le Perreux

Ryde, 28 de junio de 1891

Mi querido Lafargue:

Estoy aquí desde anteayer en casa de Pumps, y permaneceré hasta el jueves 2 de julio, para después regresar a Londres. Entretanto, Louise me ha enviado su carta del 25. Afortunadamente, tengo un cheque en blanco, que le envío adjunto, extendido por 20 libras. ¡Mucha suerte! Sus preparativos para la defensa parecen muy buenos, y espero que consiga usted el escaño en la Cámara sin ser condenado.

Ahora otra cosa. Encontrará usted adjunta una carta de Field («Star», 23 de junio) y una réplica de Burrows, que evidentemente ha redactado Hyndman. ¿Es cierto lo que dice Field, que ustedes le han autorizado a cometer la tontería que ha cometido? No podemos creerlo. Pero, en cualquier caso, ya ve usted lo que provoca una carta de ustedes en este Field, probablemente una carta de por sí completamente inocua. Este Field, un buen muchacho, pero que arde en deseos de desempeñar algún papel —incluso a costa de perjudicar la causa a la que quiere servir—, aparece como si actuara en nombre de vosotros y, por consiguiente, de nuestro partido. Se dirige a las trade unions, etc., como representante «autorizado», y, si está al corriente de todo, lo está en su calidad de antiguo colaborador de Champion, ¡quien, desde sus hazañas australianas, es más despreciado que nunca!

El terreno estaba también demasiado bien preparado para el señor Hyndman como para que no se hubiera apoderado de él. ¡Lea usted la réplica! Todas las tonterías expresadas por Field, todos los puntos débiles de su carta están hábilmente resaltados, y el señor Field no ha hecho otra cosa que hacer propaganda a los posibilistas.

Nadie aquí puede recoger el guante. En primer lugar, no sabemos lo que ha ocurrido entre vosotros y Field. Además, el «Star», si aceptara una respuesta nuestra (lo cual es dudoso, más que dudoso), nos cortaría la palabra después de habérsela concedido de nuevo a Burrows. Y la situación en que Field nos ha colocado es tan estúpida, que sólo nos queda desear olvidar esta correspondencia del «Star» lo más rápidamente posible.

En todo caso, si queréis que sigamos trabajando aquí con éxito para el congreso, prohibid a Field de manera absoluta e inmediata publicar cualquier cosa, sea lo que fuere, y servirse de la autorización del secretario del partido obrero para las relaciones internacionales. Y no deis a nadie, quienquiera que sea, pretexto para publicar aquí con vuestra autorización nada, sea lo que fuere, sin habernos consultado. De lo contrario, haríamos mejor en retirarnos y dejarlo todo al azar. ¡Ser puestos bajo la protección de Champion era lo único que nos faltaba!

Todo iba bien aquí. Trabajábamos sin llamar la atención, pero ininterrumpidamente, y por el momento no necesitamos para el éxito el ruido de la prensa (¡no tenemos órgano de prensa, no lo olvide usted!). Pero también tenemos derecho a exigir que nuestros propios amigos no nos pongan palos en las ruedas. Hemos obtenido de Bruselas todo lo que necesitábamos, no sin esfuerzo, pero lo hemos conseguido y nos hemos servido de ello; y esto debería bastarle, sin que el partido marxista francés dé la impresión de querer hacer de convocante del congreso y apropiarse un papel al que no tiene derecho. Decidnos por fin lo que habéis escrito a Field, para que podamos intentar, al menos verbalmente, atenuar la funesta influencia de esta tontería de Field.

La carta de Laura sobre Longuet aún está en poder de Tussy; la recogeré a mi regreso. Agradecemos mucho a Laura estas importantes informaciones; al fin y al cabo, el asunto se ha puesto en marcha; pero después de leer los artículos del código, dudamos de que el consejo de familia pueda hacer algo más que nombrar un tutor. Tussy dice que ha escrito a Laura.

Tenemos aquí al viejo Harney. Ha pasado un mes en Ventnor, se ha librado allí de su bronquitis crónica, pero ha vuelto a tener gota. Ayer lo trajimos aquí en coche. Tiene muchos dolores y molestias, el pobre diablo, pero está siempre alegre en cuanto se le pasan los dolores. Dentro de unos días regresará a Richmond.

La casa de Pumps es pequeña pero bonita, con jardín delante y detrás, mucha fruta, verdura e incluso patatas, un invernadero con vides llenas de uvas, etc. Para los niños es magnífico, pero ¿hará negocios Percy? Sus hermanos no parecen tener mucha prisa por proporcionarle los materiales necesarios; bueno, ya veremos.

Pumps, Percy, Harney os envían a Laura y a usted sus mejores saludos, ¡y yo también!

Con la mayor amistad, suyo
F. E.