¡en Viena!)
(Borrador)

[Londres, 26 de junio de 1891]

Querido Adler:

Te ruego que quieras expresar a los convocantes del segundo congreso obrero socialdemócrata austríaco, por la invitación a este vuestro congreso que tan amablemente me has remitido, mi sincero agradecimiento, mi pesar por no poder comparecer personalmente y mis mejores votos por el desarrollo exitoso de las deliberaciones.

Desde Hainfeld, donde el partido obrero austríaco volvió a sostenerse sobre sus propios pies, habéis hecho progresos colosales. Esta es la mejor garantía de que vuestro segundo congreso obrero constituirá el punto de partida de nuevos triunfos, aún más significativos.

De qué inconquistable fuerza interior está dotado nuestro partido, lo demuestra no solo por sus éxitos externos, que rápidamente se suceden unos a otros, no solo por el hecho de que, así como el año pasado en Alemania, este año en Austria ha superado el estado de excepción. Demuestra esta su fuerza en medida aún mucho mayor por el hecho de que en todos los países vence obstáculos y lleva a cabo cosas ante las que los demás partidos, que se reclutan de entre las clases poseedoras, se detienen impotentes. Mientras que las clases poseedoras de Francia están en conflicto irreconciliable con las clases poseedoras de Alemania, los socialdemócratas franceses y alemanes trabajan unánimemente codo a codo. Y mientras que entre vosotros, en Austria, las clases poseedoras de los diversos territorios de la Corona pierden, en la ciega lucha de nacionalidades, el último resto de capacidad para ejercer el dominio, vuestro segundo congreso obrero les presentará la imagen de una Austria que ya no conoce luchas de nacionalidades, la Austria de los obreros. 479