en Stuttgart

Querido Kautsky, Londres, 13 de junio de 1891

¡Recibido con agradecimiento el artículo sobre el Perú, el 129! Permíteme que lo retenga aquí hasta que termine con la nueva edición del «Origen». En otro artículo sobre costumbres de los negros en el África oriental encuentro la nota de que allí, antes del matrimonio, se extirpa a las mujeres el clítoris; Sam Moore me escribió que en un tramo del Níger, a lo largo de más de 100 millas inglesas por la ribera, impera la misma costumbre singular, aunque no en el lugar donde él vive, donde se ha convencido personalmente de la existencia del órgano en cuestión.

La introducción para la nueva edición del «Origen» está terminada; te la enviaré la semana próxima, por si tienes ganas de utilizarla de antemano para la «Neue Zeit». En ese caso te ruego un juego de pruebas de imprenta, y por triplicado: el tercero irá a Rave para la traducción francesa, que, en lo que sirve la edición antigua, ya está lista. Dicho sea de paso, Rave, aunque es de Estrasburgo, no sabe suficiente alemán; ha cometido garrafales disparates, y Laura L[afargue] ha tenido un trabajo colosal con ello. ¡Sólo me asombra que lo haya aceptado sin más!

Puedes, pues, anunciar a Dietz que ya no tendrá que esperar mucho. Pero que me haga saber, eso sí, ¿qué número de edición va a ser la nueva? La gente ha hecho tales saltos con los 5.000 ejemplares impresos en Zúrich, que ya no sé a qué atenerme, si va por la 2.ª, la 3.ª, la 4.ª o cuál edición.

Recibidos con agradecimiento los honorarios por la carta de Marx, y ya repartidos. — Lo referente a la nueva edición de la «Miseria de la filosofía» (y también a la primera, por la que entonces no pedimos nada) tendrás la bondad de arreglarlo provisionalmente con Dietz. Si me dices al mismo tiempo qué porcentaje del total de los honorarios de la nueva edición debe distribuirse entre vosotros, tú y Ede, y cuánto a los herederos de Marx, podré juzgarlo mejor. Pero vosotros dos tampoco habéis de quedar demasiado cortos.

La grillenbergería debería ser detenida y, por lo menos, obligársele a pagar honorarios. Si imprime el discurso librecambista de M[arx] en vuestra traducción, deberíais reclamar tú y Ede, y luego también Clara Zetkin, y yo haría lo mismo en nombre de los herederos, por cuestión de principio.

En el «Origen» me ha retrasado mucho la necesidad de revisar toda la literatura. No existe una sociedad de seguros mutuos más grande que la de los prehistoriadores. Es una canalla que practica internacionalmente el compañerismo y el boicot de camarilla, cosa que, dado el número relativamente reducido, es posible. Entre tanto, con los juristas comparatistas está entrando un elemento nuevo, que tiene sus malas caras, pero que muy probablemente hará saltar el viejo círculo.

Ayer me enseñó Ede la carta de Bebel a ti. A Simon le has servido un buen plato. Las cosas siempre salen algo extensas cuando se quiere proceder «con suavidad», pero los golpes dan en el blanco. Es cómico ver cómo este hombre hace como si no fuera el uno por ciento, sino el cien por cien de los médicos los que están de su parte.

¿Qué es tu «emancipación del tomo 4» comparada con la «liberación de las cadenas feudales» que me han colocado en la nueva edición berlinesa del «Desarrollo del socialismo»? ¡Tendríais que ver el desarrollo del socialismo si éste hubiera acontecido en Berlín!

Deja que esa gente haga lo que quiera con su programa. Bebel ya se encargará de que no se cuelen las viejas frases democrático-vulgares y socialistas vulgares de Liebknecht. Ya está bien que en Berlín discutan primero entre ellos sobre el tema; su propuesta será en cualquier caso mejor que la vieja, y después siempre se podrá seguir discutiendo. La decepción de nuestros amigos al reencontrarse por fin, al cabo de trece años, cara a cara con L[ie]bk[necht] y tener que colaborar con él, es sencillamente cómica. Durante la ley de socialistas estaba él sentado en Borsdorf, sin ocuparse más que de sus correspondencias. Ahora la gente, después de trece años, lo encuentra totalmente cambiado. Al contrario, él ha seguido siendo el mismo; ellos se han seguido desarrollando y comprueban ahora que existe un gran abismo. Y ahora ya no se puede seguir sin camorra, y ahora encuentran que L[ie]bk[necht] está llevando a la ruina al periódico* con su redacción. Con el «Volksstaat», etc., no lo hizo mejor, pero entonces los demás le ayudaban a mantener el periódico a flote; ahora tienen otra cosa que hacer, y ahora tienen un periódico re tout pur, es decir, L[ie]bk[necht] y familia.

La interpretación de la Biblia de Lafargue es muy simpática: inmadura, pero original, y constituye una ruptura definitiva con el método racionalista alemán, filológico, ya hoy anticuado. No se puede pedir más para empezar.

¡Ganada la huelga de ómnibus! Al menos lo principal. Londres sin ómnibus era y sigue siendo cómico. Ede debería enviarte una descripción amena; mañana se lo diré. Lleva su viudedad de paja con varonil resignación; nosotros le ayudamos a ello.

Muchos saludos.

Tuyo,
F. E.