en París

Londres, 24 de abril de 1891

¡Querido Frankel!

Tengo que responder a tus cartas del 27 de diciembre y del 16 de este mes. En cuanto a la primera, conozco bien ese sentimiento desagradable que a uno le asalta cuando, tras muchos años de ausencia, regresa a un país y se reencuentra allí con los que antaño fueran buenos amigos, enfrascados en la más violenta guerra fratricida. Sin embargo — à la guerre comme à la guerre, esa es una condición necesaria del desarrollo, y no se puede hacer nada contra ello. Llegará el momento en que podrás interponerte en interés de todos ellos, pero creo que ese momento no ha llegado todavía.2#) — Bruselas ha de esclarecer muchas cosas, ¡si es que Bruselas llega a celebrarse!*?!”, pues se ve amenazada por la insensata huelga general de los belgas?.

Lo ocurrido últimamente entre las distintas fracciones con motivo del 1 de mayo ha demostrado, en mi opinión y en todo caso, que para nosotros la contención es el primer mandamiento. Esta contención habría de imponérmela también en relación con tu ruego respecto al número del Primero de Mayo de la “Bataille” M2”!, aun cuando no existieran otras razones para ello. En primer lugar, desde junio de 1889 no he visto la “Bataille” ni una sola vez, de modo que lo único que sé, y aun esto de oídas, es que en la lucha antiboulangista se alineó con la Rue Cadet 281; en segundo lugar, desde hace dos meses me he visto tan abrumado por exigencias semejantes, que he tenido que decidirme a rechazarlas de una vez por todas — una carta en ese mismo sentido envío hoy a Viena ??),

El tomo III de “El Capital” tiene que salir por fin. Antes de ponerme a ello tengo que preparar nuevas ediciones?, y me es imposible rehusarlo. Pero mientras el tomo III no esté terminado, no acepto nada, y además tengo que restringir considerablemente incluso mi correspondencia.

Con cordiales saludos, también de parte de Louise Kautsky
tuyo,
F. Engels

núm. 130, del 3 de junio de 1906.

Del húngaro.