en Le Perreux

Londres, 6 de marzo de 91

Mi querido Lafargue:

Madre Victoria se ha comportado de una manera absolutamente simple. Debiera haber sabido que su real persona no causaría impresión alguna en Francia, donde se ha luchado cien años por la república, y que en París se burlarían de ello. Pero esas personas no pueden desprenderse de la idea de que su sola presencia en cualquier lugar constituye un honor por el que todo el mundo les debe gratitud.

Del mismo modo que entre ustedes los broussistas, aquí la Social Democratic Federation ha tenido que ceder en lo referente a la manifestación de mayo. Ha enviado 3 delegados al Eight Hours Committee, del que Aveling es presidente. Esta tarde leerá a los delegados de este Comité los artículos de «Justice» [82] para atarles las manos. Ha escrito a «Justice» una carta en la que insta a Hyndman a reunirse con él en una asamblea pública, y éste no sólo se ha negado a imprimir la carta, sino que también se ha rehusado a responder a la invitación; se le enfrentará a Aveling en cuanto pida votos obreros.

Entretanto, es una gran victoria para usted que hayan obligado a los broussistas a aprobar el 1 de mayo; se habrá de tratar a estos delegados de la manera más amable y melosa, to put in the thin end of the wedge. Ya verá usted, la manifestación no perderá mucho, y quizás nada, por celebrarse en dos días distintos en lugar de uno solo. Quizás tenga usted razón al quejarse de que los alemanes en París estaban entusiasmados con el 1 de mayo y ahora parece que retroceden, pero, aparte de eso (y Tussy dice que, en verdad, nadie que los viera entonces en París habría sospechado su actitud de hoy), aparte de eso, nunca conseguirá usted que las naciones germánicas sacrifiquen, o siquiera pongan en peligro, el porvenir de su movimiento por una manifestación.

Ahora pasemos a otra cosa. Kautsky me escribió hace algunas semanas que tenía de usted un artículo sobre Marx y los economistas burgueses, que no consideraba del todo adecuado para el público alemán. Vacilaba, sin embargo, en devolverle el artículo. ¿Qué debía hacer? Le pedí que me lo enviara, cosa que hizo. Lo he leído y, en verdad, también yo creo que Kautsky no podía publicarlo en alemán, y ello por las siguientes razones:

En primer lugar, ningún economista alemán ha reprochado a Marx el haber formulado teorías que no enlacen con las de Smith y Ricardo. Todo lo contrario. Ellos reprochan a Smith y a Ricardo el haber dado lugar a Marx, quien se habría limitado a sacar las conclusiones de la teoría de sus predecesores sobre el valor, la ganancia y la renta, y finalmente sobre la distribución del producto del trabajo. Por eso se han convertido en economistas vulgares que se burlan de los clásicos. Usted menciona a Brentano, quien podría responderle que todos sus golpes yerran el blanco.

Además, todo lo que usted dice acerca de estos dos economistas y cita de ellos, y aun más, ha sido dicho y citado ya por nosotros en Alemania:

1. Teoría del valor: En «Zur Kritik der Politischen Oekonomie», de 1859, Marx ofrece tras cada capítulo un resumen de la historia de la teoría que en él se desarrolla. Tras la teoría del valor, encuentra usted en la pág. 29 «Histórico para el análisis de la mercancía», donde, después de tratar de Petty y Boisguillebert, Franklin y Steuart, los fisiócratas y Galiani y sus conceptos del valor, aborda a A. Smith en la pág. 37 y a Ricardo en las págs. 38/39.* Todo esto es, pues, conocido en Alemania. Observo aún que usted cita un pasaje de Smith que no es el mejor; hay otros en los que se acerca mucho más a la verdad; en el pasaje que usted cita, Smith fija el valor de un producto no por la cantidad de trabajo contenido en él, sino por la que se puede comprar con ese producto. Una definición que encierra la entera contradicción del viejo sistema.

2. Plusvalía: Todo lo referente a ella se ha dicho en mi prefacio al tomo II de «El Capital», en los párrafos llamados de Laura, que ella le traducirá si usted se lo pide.

3. Say ya no desempeña papel alguno en Alemania y, además, usted lo rehabilita al encontrar bajo su vulgaridad un núcleo de clasicismo; eso es más de lo que merece.

El correo está a punto de salir; dejo el artículo a su disposición.

Con la mayor amistad, suyo  
F. E.