en Le Perreux

Londres, 10 de febrero de 1891

Mi querido Lafargue:

Adjunto un cheque de £ 20. Espero que llegue antes de tu partida hacia el Allier; no pensé en ello al extenderlo, de lo contrario lo habría girado a nombre de Laura, para facilitar el endoso en caso de que estuvieras ausente.

Lo que haya ocurrido en el Congreso a propósito del 1º de Mayo, no lo sé; pero puedes decir lo que quieras, en el momento actual sería sencillamente una locura que los alemanes se empeñaran en celebrarlo el 1º de mayo y no el domingo 3 de mayo. La disputa es, por lo demás, natural: es el antagonismo entre el Sur y el Norte. Vosotros, los meridionales, lo sacrificáis todo a la forma; los nórdicos la desprecian en demasía y se atienen únicamente al contenido. Os encanta el efecto teatral; ellos lo descuidan quizá demasiado. Pero para ellos, el 1º de mayo significaría la repetición de los lockouts de Hamburgo del año pasado, esta vez en todo el país y bajo condiciones aún mucho más desfavorables; eso supondría un desembolso de 200.000 a 300.000 marcos, el agotamiento de todos los fondos creados directa o indirectamente por el partido, la disgregación de todos nuestros sindicatos y, como consecuencia, la desmoralización general. Reconocerás tú mismo que el efecto teatral de una manifestación unitaria resultaría algo caro.

El éxito del «Socialiste» me alegra mucho. ¡Esto demuestra que vuestros obreros empiezan a leer de nuevo y a encontrar gusto en otras cosas que no sean los periódicos sensacionalistas y las gacetas pornográficas. Podéis estar orgullosos de este éxito; es una muy buena señal. Es, desde hace muchos años, el primer semanario que cubre sus costes. Además, está muy bien hecho. ¿Se lo enviáis a Sorge?

El artículo de Marx ha provocado gran cólera en la directiva del partido y mucho aplauso en el partido mismo. Se ha intentado suprimir la tirada entera de la «Neue Zeit», pero ya era demasiado tarde, y entonces se ha puesto al mal tiempo buena cara y se ha osado reimprimirlo en el órgano oficial. Cuando se hayan calmado, me agradecerán el haberles impedido que Liebk[necht], el padre del programa actual, les hiciera fabricar otro programa aún más flojo. Entre tanto, no recibo noticias directas de ellos; se me boicotea un poco.

Tu artículo sobre la alianza con Rusia es muy bueno; corregirá las eternas aseveraciones de Liebk[necht] de que en Francia jamás ha pensado nadie en una alianza rusa, que todo eso es pura invención de Bismarck, etc. ¡El buen hombre cree que es su deber cantar loas a todo lo que ocurre en Francia (o bien ocultar las infamias) porque es una república!

Tu artículo sobre la propiedad feudal no he podido leerlo aún.

En Northampton, la sección local de la Social Democratic Federation ha solicitado a Aveling que se presente como candidato y ha informado de ello a Hyndman, que quería disuadirles de presentar la candidatura; pero se insistió en ello, de modo que el sábado pasado Hyndman tuvo que reunir aquí en Londres a sus fieles para acordar que ellos nada tenían que ver con la candidatura de Aveling. Como nadie les pidió cuentas por ello, esto equivale a un reconocimiento oficial de su insubordinación en el seno de la Federation. La estrella de Hyndman palidece incluso a los ojos de los suyos. El auge del movimiento en los últimos dieciocho meses ha aportado a la Federation un fuerte crecimiento, que cuenta ahora con más miembros que nunca. Pero estos nuevos miembros ignoran por completo el delicado pasado de la banda y están muy lejos de querer cargar con la responsabilidad del mismo. Dejan a Hyndman y Cía. la política exterior de la Federation, de la que no entienden nada. Pero si Hyndman volviera a empezar con las viejas rencillas personales, o se viera forzado a hacerlo, ya no tendría detrás el obediente cuerpo de antaño. Numerosos gasworkers están también en la Federation, y para ellos significa la guerra todo lo que vaya dirigido contra Aveling y Tussy.

Por lo demás, la candidatura de Aveling tiene que irritar doblemente a Hyndman, porque Aveling, al no disponer de las £ 100 como depósito para los gastos del poll, rechazó con demostrativa indignación el ofrecimiento de un tory de adelantárselas. Esto ha suscitado grandes himnos de alabanza en la prensa liberal (véase el «Daily News», que te envío). Y tú sabes que en un caso semejante Hyndman y Champion aceptaron el dinero de los tories.

El asunto no ha sido más que aplazado. Es seguro que los obreros de Northampton tendrán el dinero necesario para las elecciones generales. Lo habrían tenido también esta vez de haber dispuesto de una semana más para reunirlo. Contaban con 900 o 1.000 votos.

No tenéis niñera. Y a nosotros Anni nos ha anunciado ayer que se va el 21 de marzo; ¡por fin quiere casarse con su bloke!

¡Qué gente tan cómica son estos Rosher! Al pequeño de Percy hubo que circuncidarlo —no sé por cuál enfermedad infantil—, ¡y lo mismo ocurre ahora con el hijo de su hermano Howard! El viejo Rosher ya no sabe a qué atenerse: ¿se trata de la venganza del cielo por los 19 hijos (including carriages) que ha traído al mundo? Creo que es atavismo religioso. ¡Son cristianos, pero con taras hereditarias! Ahora que se reconoce el cristianismo como hijo natural del judaísmo, un prepucio tan excesivo que haga necesaria tal operación, el signo de la alianza entre Yahvé y su pueblo elegido, es una recaída al tipo ancestral originario.

Kovalewski ha publicado sus conferencias de Oxford. La parte prehistórica es floja, la histórica sobre Rusia es interesante.

Redactaremos una inscripción para la tumba de Helene y se la presentaremos a Laura.

Dale un abrazo de mi parte.

Con todo afecto, tuyo
F. E.