Crees que aquí nos bombardean con cartas a causa del artículo de Marx, ¡pues nada de eso, todo lo contrario: no oímos ni vemos nada!

Cuando el sábado no llegó la “Neue Zeit”, pensé en seguida que otra vez pasaba algo. El domingo vino Ede y me comunicó tu carta. Entonces pensé que el golpe de supresión había tenido éxito después de todo. Por fin el lunes llegó el número, y al cabo de un rato descubrí también la reproducción en el “Vorwärts”.

Puesto que la medida disciplinaria amparada en la ley contra los socialistas ha fracasado, este salto audaz fue lo mejor que pudieron hacer. Pero además tiene la ventaja de que llena una buena parte del abismo difícil de salvar del que habla August en su primer sobresalto. Este sobresalto se fundaba, en todo caso, esencialmente en la consideración: ¿qué harán de esto los adversarios? Al publicar la cosa en el órgano oficial, se le corta la punta a la explotación por parte de los adversarios y se adopta la postura de poder decir: mirad cómo nos criticamos a nosotros mismos; somos el único partido que puede permitírselo; ¡a ver si nos imitáis! Y éste es también el punto de vista correcto que los camaradas tendrían que haber adoptado desde el primer momento.

Una medida disciplinaria contra ti se hace, con ello, también difícil de escenificar. Mi ruego de enviar el asunto, en su caso, a Adler, tendía por un lado a presionar a Dietz, pero por otro lado también a cubrir tu responsabilidad, al ponerte yo en cierto modo en una situación forzosa. También escribí a August diciéndole que asumía yo solo toda la responsabilidad.

Si recae alguna otra responsabilidad sobre alguien, entonces sobre Dietz. Él sabe que en estos asuntos me he comportado siempre muy complaciente con él. No sólo he cumplido todos sus deseos de atenuación, sino que además he suavizado incluso más. Si él hubiera tachado más, también eso se habría tenido en cuenta. Pero aquello en lo que Dietz no encontró reparo, ¿por qué no iba yo a dejarlo pasar?

Por lo demás, la mayoría, excepto Liebknecht, me agradecerán tras el primer sobresalto que haya publicado la cosa. Hace imposible toda tibieza y fraseología en el próximo programa y suministra argumentos irresistibles que la mayoría de ellos apenas habrían tenido el valor de presentar por iniciativa propia. El que no modificaran el mal programa bajo la ley contra los socialistas porque no podían, no es ningún reproche. Y ahora ellos mismos lo han abandonado. Y el que hace 15 años se comportaran como patanes al unificarse y se dejaran tomar el pelo por Hasselmann, etc., pueden confesarlo ahora sin empacho. En todo caso, los tres componentes del programa: 1.º lassalleanismo específico, 2.º democracia vulgar de partido popular, 3.º disparate, no se han vuelto mejores por haberse macerado durante 15 años como programa oficial del partido; y si no se puede decir esto hoy abiertamente, ¿cuándo, pues?

Si oyes algo nuevo, te ruego que nos lo comuniques. Muchos saludos.

Tuyo,
F. E.