en Hoboken

London, 29 de enero de 1891

Querido Schlüter:

Por fin me pongo a contestar tu carta del 19 de nov. Muchas gracias por tus amables felicitaciones y las de tu esposa.2!! ¡Ojalá hubierais estado presentes! Estuvimos de taberna hasta las tres y media de la madrugada y despachamos, sin contar el vino tinto, 16 botellas de vino espumoso.

Lamentablemente no puedo atender la invitación de Sorge. !! Aquí en Europa estoy tan arraigado con tantas raicillas y tengo tanto que hacer, que un retiro a América sólo podría considerarse en caso de extrema necesidad. Además, mi casa vuelve a estar completamente en orden desde que Louise Kautsky está conmigo.!

Muchas gracias por el calendario.!!

Los artículos de la «Cyclopadia» 12] son en parte de Marx, en parte míos, y casi o totalmente versan sobre temas militares, biografías de generales, artículos sobre artillería, caballería, fortificación, etc. Puro trabajo de encargo, nada más; pueden quedarse tranquilamente enterrados.

Que el Partido Socialista Obrero!?! vaya cuesta abajo por allí lo veo suficientemente en su hermanamiento con los nacionalistas!), frente a los cuales los fabianos de aquí !?”! — también burgueses — resultan todavía radicales. Creo que el «Sozialist» difícilmente podría engendrar más aburrimiento mediante el ayuntamiento con el «Nationalist». El «Nationalist»* me lo envía Sorge, pero por más que me esfuerzo no encuentro a nadie que se preste a leerlo.

Tampoco entiendo la riña con Gompers. ! Su Federación !2?] es, por cuanto sé, una asociación de trade unions y nada más que trade unions. Esa gente tiene, pues, el derecho formal de rechazar a todo aquel que se presente como representante de una asociación obrera que no sea una trade union, o de rechazar delegados de una unión en la que estén admitidas tales asociaciones. Si desde el punto de vista propagandístico era aconsejable exponerse a semejante rechazo, no puedo juzgarlo desde aquí, naturalmente. Pero que ese rechazo tenía que producirse estaba fuera de toda duda, y yo, al menos, no puedo hacerle por ello ningún reproche a Gompers.

Pero cuando pienso en el próximo congreso internacional de Bruselas %1!, me digo que habría sido bueno mantenerse en buenos términos con Gompers, que tiene tras de sí en todo caso muchos más obreros que el Partido Socialista Obrero, y asegurar allí la representación más fuerte posible de América, incluyendo a su gente. Allí verían los hombres muchas cosas que les harían vacilar en su limitado punto de vista tradeunionista; y, además, ¿dónde vais a encontrar un terreno de reclutamiento, si no es entre las trade unions?

Muchas gracias por lo de la plata.! Si puedes encontrarme algo con noticias sobre la actual producción de plata en los Estados Unidos, te lo agradecería. Los asnos europeos del bimetalismo son los perfectos tontos de los productores de plata norteamericanos, y están más que dispuestos a sacarles las castañas del fuego. Por desgracia en vano: de esa estafa no saldrá nada. Mira mi nota en la 4.ª ed. de «El Capital» a propósito de los metales preciosos.!

Dame, por favor, más detalles sobre ese discurso de Marx acerca de los aranceles proteccionistas.! Sólo recuerdo que cuando en la Asociación Obrera Alemana de Bruselas!! los debates decaían, Marx y yo acordamos organizar un debate simulado en el que él defendía el libre comercio y yo el proteccionismo; aún veo los rostros de asombro de la gente al vernos arremeter de pronto el uno contra el otro. Es posible que ese discurso se imprimiera en la «Deutschen-Brüsseler-Ztg.». Por lo demás, no recuerdo ningún otro.

A Alemania no podrás ir, seguramente, en los primeros años. Cierto que han soltado a Tauscher, pero sólo porque nada se le podía probar.'%] En cambio, ha resultado que la prescripción respecto a vosotros los demás ha sido regularmente interrumpida hasta ahora.

Muchos recuerdos de parte de Louise Kautsky y míos para ti y tu esposa.

Tu
F. Engels

Motteler todavía está aquí, liquidando en 114, Kentish Town Road #7); qué hará cuando desalojen la casa el 25 de marzo y sólo pueda liquidar en su domicilio, no lo sé. Pero se niega redondamente a volver a Suiza, aunque sabemos que sería facilísimo. Ede está bien, trabaja como un caballo y escribe cosas muy buenas en la «Neue Zeit».