en Stuttgart

Londres, 7 de enero de 1891

Ayer te envié certificado el manuscrito de Marx, con el que habrás tenido tu alegría. Dudo que pueda aparecer así en el sacro Imperio alemán. Examínalo con ese criterio y, donde sea posible, suprime los pasajes comprometedores y sustitúyelos por puntos. Pero donde la conexión no lo permita, ten la bondad de señalarme en las pruebas de imprenta los pasajes y, a ser posible, comunicarme en dos líneas las razones del reparo; yo haré entonces lo posible. En ese caso pondría lo modificado entre corchetes y diría en mis palabras introductorias¹ que se trata de pasajes modificados. Por tanto, ¡pruebas en galeradas, por favor!

Pero es posible que este reimpreso desagrade también a otras personas, además de a una alta policía. Si creyeras que has de tener consideraciones a este respecto, te rogaría que enviaras el manuscrito certificado a Adler. En Viena probablemente podrá imprimirse íntegro (¡por desgracia, con excepción del espléndido pasaje sobre la necesidad religiosa²!), y, en cualquier caso, se imprimirá. Ahora bien, yo pensaría que esta intención mía, muy positiva y que por la presente te comunico, te proporciona plena cobertura frente a cualesquiera posibles lamentos. Pues, ya que no podéis impedir la impresión, es mucho mejor que aparezca en Alemania misma y en el órgano del partido expresamente fundado para tales cosas, la “Neue Zeit”.

He interrumpido el trabajo sobre Brentano³ para dejarte esto listo; tengo que aprovechar allí los pasajes sobre la ley de bronce de los salarios⁴, y por eso no merecía la pena no dejarlo de una vez listo para la imprenta. Pensaba terminar con B[rentano] esta semana, pero han vuelto a interponerse tantas interrupciones y correspondencias que difícilmente será posible.

¹ “Prólogo a las ‘Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemán’ de Karl Marx”.
² “necesidad religiosa” — en el sentido de “menester religioso”.
³ “trabajo sobre Brentano” — en el sentido de “la obra sobre Brentano”.
⁴ “ley de bronce de los salarios” — en el sentido de “ley de bronce de los salarios”.

Así que, si hay obstáculos, ten la bondad de informarme.

Aquí continúa helando a más no poder. El pobre Schorlemmer está resfriado y temporalmente sordo, y no ha podido venir en Navidad. Sam Moore está gravemente enfermo en Asaba; aguardo con dolor nuevas noticias.

Tuyo
F. Engels
Saludos a Tauscher.