en Berlín

Londres, 18 de dic. de 1890

Querido Liebknecht:

Los nombres los has adivinado correctamente.

Pero qué sentido tenga reimprimir esta correspondencia confusa y, en el lenguaje hegelianizante de hoy, ininteligible, es algo que me resulta incomprensible.¹⁾ O pretendes imprimir todo cuanto lleve el nombre de Marx, o ¿acaso ha de ser esto el comienzo de la «edición completa» en folletos o fascículos que proyectas con Paul Ernst?

Protesté ya aquí contra ello y seguiré haciéndolo también en adelante.

Por la reimpresión en forma de folleto de aquellas piezas sueltas de Marx que hoy resulten inteligibles sin notas ni comentario —y precisamente por la mera reimpresión sin notas ni comentario de ningún género— doy con gusto mi consentimiento. Pero si tu plan, tal como aquí me lo has presentado, llegara a realizarse, intervendré de inmediato.

No puedo escribir un prólogo. A lo sumo, respecto a la correspondencia, esto: que Marx me dijo más de una vez que Ruge se la había arreglado a su manera y había metido en ella toda clase de disparates.

¡Si con vuestras eternas sangrías me dejarais tiempo para terminar el tomo III!⁾¹, podría yo mismo hacer algo como es debido en este género. Ya te lo he dicho: se acabó el tiempo en que podía trabajar para ti por encargo. No asumo absolutamente nada nuevo, aunque sean 3 líneas, hasta que haya despachado el cúmulo de cosas que ya he asumido.

Cuando uno sólo puede escribir con luz diurna, y eso a lo sumo 3, a menudo sólo 2 horas al día, y aun así con interrupciones, comprenderás que cada carta inútil me quita el mejor tiempo. A eso se añade que desde hace 12 días casi no ha habido luz diurna.

Así que hazme por fin el favor de dejarme trabajar en paz.

El pasaje en Sybel¹⁾ no consigo encontrarlo enseguida, a pesar de una larga búsqueda. Está tan intencionadamente oculto que hojear no sirve de nada. Por lo demás, en tu ocupación con Bismarck no te haría ningún daño que tú mismo examinaras esta importante fuente, y entonces encontrarías por ti mismo el pasaje en el tomo IV o V.

Saludos cordiales de casa a casa y felices fiestas.
Tuyo,
F. E.

Hoy vuelve a recordarme Dietz la nueva edición del «Ursprung»²⁾. ¿Cómo voy a abrirme paso así, sin sosiego?

¹⁾ del «Capital»
²⁾ Friedrich Engels: «El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado»