en Darmstadt

Londres, 4 de diciembre de 1890

Estimado señor Schorlemmer:

Hasta hoy no he podido darle las más expresivas gracias por sus amables felicitaciones. La salud va todavía más o menos bien; si tan sólo mis ojos me permitieran trabajar más horas en el escritorio… Esto es lento y aburrido, pero hay que resignarse. También fumar sólo me lo permito raras veces, y sus hermosas pipas sobre la chimenea están ahí y me miran:

¿Qué te han hecho, viejo?

Saludos cordiales a su señora madre, a sus hermanos y hermanas y familias, y a todos los correligionarios, de su viejo

F. Engels