en Le Perreux

Londres, 25 de septiembre de 1890

Mi querida Laura:

El día de hoy, tu cumpleaños, se celebrará, como es debido, con una buena botella de vino y un brindis por tu salud, acompañado de honores musicales… ¡y qué honores musicales! Nim, Schorlemmer y yo, ¡tres músicos excelentes!

Muchas gracias por las peras, que Nim espera con la mayor avidez. Ese vuestro «mozo moreno» será despachado antes de que se dé cuenta de dónde está; en cuanto al resto, Nim se encargará sin duda de que vosotros

¡Tu biografía: comenzó y quedó concluida en — los sagrados registros de la Santa Casa!

Hoy sale el último número del *Sozialdemokrat*. A mí este periódico me faltará casi tanto como la *Neue Rheinische Zeitung*. Ede se quedará aquí; Tauscher partió ayer para Stuttgart; Fischer, el mejor del grupo después de Ede, se establecerá en Berlín; con el inefable cabeza de chorlito de Motteler y su señora, criada con remilgos, nadie sabe qué hacer, de modo que, supongo, se quedarán aquí todavía un tiempo, aunque muy bien podríamos prescindir de ellos — sólo que, por desgracia, a todos los demás parece pasarles lo mismo.

Bebel y Liebknecht se han trasladado ahora ambos a Berlín. Por si fuera urgente una comunicación con ellos, te doy la dirección de Bebel, la única que tengo:

A[ugust] B[ebel], Großgörschenstr. 22a, Berlín.

Lindos bribones en Berlín entre los nobles: uno se ha pegado un tiro en una disputa con una rata de ballet; otro, por deudas y estafas; un tercero, por continuas trifulcas y *delirium tremens* en prisión; un oficial de alta graduación — mayor — de la escuela de suboficiales de Potsdam se ha pegado un tiro, y hasta la misma *Kreuz-Zeitung* declara a la nobleza que se hallan a punto del diluvio, ¡el cual sólo esperan «après nous»! ¡No podría ir mejor!

Pues, siempre tuyo

F. Engels