en Le Perreux

Londres, 15 de septiembre de 1890

Mi querido Lafargue:

A toda prisa.

Bonnier me ha escrito acerca del congreso de 1891 y de la convocatoria realizada por los belgas. Le he contestado en una carta que le pedí que enviara a Guesde, para que la discuta con usted, Deville, etc., así como con nuestros aliados blanquistas, y luego me comunique la opinión de todos.

Los belgas nos han jugado una mala pasada que pone en peligro todo nuestro congreso. Han invitado a las trade unions en Liverpool, y éstas han aceptado con entusiasmo. ¡Claro está: nosotros no estábamos allí para invitarlas también! ¿Por qué siempre brillamos por nuestra ausencia allí donde hay algo decisivo que hacer? ¡Por qué hemos sido tan estúpidos de dejar a los belgas y a los suizos la preocupación por el próximo congreso!

Tussy y Aveling me dicen que los ingleses irán sin duda al congreso de los belgas, es decir, de los posibilistas, y que no existe la menor probabilidad de hacerles comprender que se celebrará otro congreso de mayor importancia. Comparto plenamente esa opinión; los ingleses acudirán en masa y con el entusiasmo de neófitos al primer congreso internacional al que han sido invitados.

Sólo hay un medio para contrarrestar esto: proponer por nuestra parte la fusión. Si ésta se realiza —condiciones indispensables: sobre la base de la igualdad plena, convocatoria por los mandatarios de ambos congresos de 1889, el congreso de 1891 dueño absoluto de sus actos, modo de envío de delegados fijado previamente de común acuerdo—, entonces obtendremos fácilmente la supremacía. Si no se realiza, la culpa será de los posibilistas, y nosotros habremos demostrado ante todos los obreros que ellos son la causa única de las escisiones, y entonces habrá perspectivas de reabrir con éxito la campaña aquí en Inglaterra.

Si los franceses están en principio de acuerdo con esto, yo propondría arreglar los preliminares en el congreso de Halle, el 12 de octubre. Irán uno o dos franceses, D. Nieuwenhuis, Adler, de Viena, probablemente un suizo, tal vez un belga. Tussy vendrá para informaros de la situación en Inglaterra. Esto sería toda una conferencia. El plan de acción podría esbozarse perfectamente y comenzar el trabajo.

Se trata de la oportunidad decisiva, probablemente la última en cinco o diez años, de unir a franceses, alemanes e ingleses. Si la dejamos escapar, no os extrañéis de que el movimiento aquí vaya a parar por completo a la estela de la Social Democratic Federation y de los posibilistas.

Tenemos rivales activos y astutos. Siempre nos han superado en eso; nosotros hemos abusado del derecho a la pereza en nuestros asuntos internacionales. Esto tiene que acabar, ¡así que manos a la obra, actuemos!

En cuanto tenga la dosis de todos vosotros, escribiré a los alemanes.

Creo que fue una tontería escribir a B[onnier], que está en Templeure, en lugar de escribir directamente a usted. Pero su carta me movió a ocuparme del asunto, y éste fue creciendo entre mis manos mientras escribía.

¡Un abrazo a Laura!

Con todo afecto, suyo
F. Engels