en Stuttgart

Londres, 5 de agosto de %

Querido Kautsky:

Tu carta del 3 de julio se quedó aquí, mientras Schorlemmer y yo vagábamos por Noruega — aunque con gran beneficio para nuestra salud.

Como no sé adónde escribir, te envío esto a Dietz, y precisamente de forma abierta, para que el prospecto de la «Neue Zeit» que Ede me mostró el domingo pueda ser modificado en consecuencia de inmediato, si es que se desea.

Puedes prometer de mi parte un artículo «Von den letzten Dingen», y prometértelo, quiero hacerlo. También tengo la intención de cumplir mi promesa — de hecho, ya la he cumplido en parte, porque el artículo está sobradamente mediado. Pero cuándo esté del todo terminado, eso puede ser muy pronto o tardar aún mucho, según las circunstancias — digamos en el primer número del nuevo año.!**!

Si Bebel hace la revista semanal tan bien como hasta ahora su correspondencia en la «Arbeiter-Zeitung» de Victor¹, entonces sí que podéis felicitaros. Yo ahí, naturalmente, tengo en primer lugar la vista puesta en Alemania.

La dirección de Sorge es: F. A. Sorge, Hoboken, N. J. (es decir, New Jersey), U. S. America. Es el mejor hombre para vosotros. También quiero escribirle por eso.² Naturalmente, en este caso tenéis que pagar excepcionalmente bien — si no, preferirá dar clases de música. Además, difícilmente se le podrá convencer de que mande informes regulares, y también es mejor de otro modo. A veces pueden pasar meses sin que ocurra nada decisivo, a veces puede tener cada semana algo crítico que comunicar.

En nuestro viaje de exploración hemos avanzado hasta el Cabo Norte y allí hemos comido bacalao pescado por nosotros mismos.³ Durante cinco días, nada de noche o solo crepúsculo, en cambio toda clase de lapones, pequeñajos graciosos de raza evidentemente muy mezclada, morenos, e incluso rubio claro y negros — rasgos faciales por término medio mongoloides, pero con variaciones que van del indio americano (solo que de cada indio salen seis de ellos) hasta el germano. Estos pequeñajos, que viven todavía en las nueve décimas partes de la Edad de Piedra, son muy interesantes.

Muchos saludos.

Tuyo,
F. E.

¹ Victor Adler — ² véase el presente volumen, p. 449 — ³ bacalao