en Le Perreux

Londres, 30 de julio de 1890

Mi querida Laura:

Ya estamos de vuelta de las gélidas regiones del norte —temperatura casi siempre 10° con tiempo nublado, mucho calor cuando salía el sol, ¡dos franelas y un sobretodo no son demasiado por término medio! El viaje nos ha sentado infinitamente bien a ambos, y espero, con un tratamiento complementario junto al mar, quedar completamente restablecido. Encontré a Nim entusiasmada con su estancia en París; nunca se había divertido tanto, y, si no me equivoco y tú no te andas con cuidado, tendrás en ella una huésped anual.

Nos topamos con la flota alemana en Molde, pero el joven Guillermo no estaba a bordo —anduvo merodeando más tarde, en un torpedero, junto a nuestro vapor, por el fiordo de Sunelv—, de modo que, ante la imposibilidad de conseguir periódicos, quedamos completamente al margen de *la grande politique*. Afortunadamente no ocurrió nada digno de saberse —las primeras noticias en Bergen se referían a la reorganización del partido alemán después del 1 de octubre, y a nuestra llegada aquí nos enteramos de las magníficas noticias sobre los dos combates en Leeds, en los que el joven Will Thorne se reveló en la batalla como un dirigente, tanto por su valor como por su capacidad. Esta forma de resistencia legal ha de aprobarse sin reservas, sobre todo aquí en Inglaterra, y fue exitosa.

Lo adjunto lo encontré a mi regreso y lo abrí, pero es para la Sra.

¿No puede alguien en París darnos alguna información sobre ese tal de Lavigerie, que da aquí como referencia a Baudin, Ferroul, Guesde, todo el partido en la Cámara y en el Consejo municipal? Si, naturalmente, ninguno de todos estos señores refuta ni confirma a este hombre ni da información alguna sobre él, ¿qué han de hacer entonces la gente de aquí? Mientras nadie a cuya referencia apela él lo rechace, la gente de aquí no puede sino tenerlo por auténtico. Y si después resulta ser una oveja sarnosa o perjudica a nuestros amigos franceses (pues a la gente de aquí él no puede perjudicarlos), tendrán que atribuírselo a sí mismos.

He de cerrar ya. No necesito decirte que me encontré aquí una enorme pila de correspondencia, periódicos, etc., y que durante algunos días estaré con las manos ocupadas hasta más no poder; disculpa, por tanto, esta breve carta. ¿Has visto el retrato de Paul en el “Neue Welt Kalender”? Es muy bueno, como también lo son los de los otros franceses.

Saludos cordiales de Nim, Schorlemmer y

Tu
F. Engels