en Engelskirchen

A punto de zarpar hacia el Cabo Norte, no dejo de enviarte una señal de vida desde Drontheim. Acabo de comerme la mejor langosta que jamás haya probado, acompañada de una cerveza bastante buena; he visto también una gran cascada, y a las 9 zarparé, primero rumbo a Tromsø, luego al Cabo Norte, después de regreso a algunos fiordos noruegos, y el 26 del corriente estaré de vuelta en el Támesis. Hasta ahora el tiempo es bastante bueno, solo ayer estuvo lluvioso, hoy ha vuelto a hacer bonito. La gente me gusta bastante, las muchachas llevan el pañuelo sobre la cabeza como entre nosotros, y dan la impresión de que uno ya se las hubiera cruzado alguna vez en la Siebengebirge o en el Eifel. Pero la pluma es atroz, y solo a duras penas he logrado garabatear esto.

Muchos saludos a Emma y a tus hijos, Rudolf, Mathilde, Hedwig, etc., y dos más.  
Tu

Friedrich

Drontheim, 8 de julio de 90