en Hoboken

Querido Sorge,

Londres, 30 de abril de 90

Si el próximo domingo se reúne aquí en Londres una manifestación gigantesca por la jornada de ocho horas, lo debemos únicamente a Tussy y a Aveling. Tussy es delegada por sus obreras de Silvertown en el consejo del Gasworkers’ and General Labourers’ Union y tan popular en este Consejo que sólo se la llama our mother. Los del gas –el mejor de los nuevos sindicatos– estaban muy a favor de la manifestación de las 8 horas, puesto que tanto se han conquistado ellos mismos las 8 horas como han conocido prácticamente la inseguridad de una conquista así, que los capitalistas vuelven a echar abajo a la primera ocasión; para ellos como para los mineros el establecimiento legal es lo principal.

Así pues, los Gasworkers y la Bloomsbury Socialist Society (la mejor sección, que se salió de la Socialist League hace 2 años, y en la que están Leßner, Tussy y Aveling) promovieron el asunto y consiguieron fuerte apoyo entre los sindicatos más pequeños y los Radical Clubs, que se dividen cada vez más en clubes obreros socialistas y clubes burgueses gladstonianos. Procediendo con toda honestidad, propusieron al London Trades Council que participase en la manifestación proyectada en Hyde Park. Éste, compuesto predominantemente de representantes de los viejos sindicatos de obreros cualificados (el año que viene lo habremos conquistado también), vio que el asunto ya no podía soslayarse e intentó apoderarse de él mediante un golpe de Estado.

Se puso de acuerdo con la Social Democratic Federation (Hyndman) y reservó Hyde Park para el 4 de mayo ante el Commissioner of Works, cosa que los otros aún no habían hecho. A saber, todo meeting considerable que haya de celebrarse en el parque ha de ser previamente notificado al Commissioner of Works, y éste determina el número de plataformas que han de levantarse, etc. Como además la prescripción dice que el mismo día y a la misma hora no puede tener lugar un segundo meeting, los señores pensaron que ahora eran los amos y que, monopolizado el parque, podrían dar órdenes al comité originario. Habían reservado 7 plataformas y cedido dos de ellas a la Social Democratic Federation, con lo cual, según creían, salvaban también la apariencia de imparcialidad frente a los socialistas y, por añadidura, se conseguían un aliado socialista.

Así pues, decidieron que sólo las sociedades de oficio podrían aparecer en el cortejo con banderas y designar oradores, pero no las asociaciones políticas (con lo cual quedaban excluidos los clubs). Redactaron la resolución, en la que se suprimía the legal 8 Hours Day y sólo se hablaba de 8 horas a conquistar mediante la acción de los sindicatos. Organizaron el cortejo, los itinerarios, etc., y sólo entonces convocaron una asamblea de delegados –únicamente de sociedades de oficio. Al llegar ésta, 1. No se admitió a Tussy, ¡porque no trabajaba ella misma en el ramo que representaba! (¡¡y el señor Shipton, el presidente del Trades Council, no ha movido un dedo en su oficio desde hace 15-16 años!!). 2. Una enmienda para que se volviera a poner en la resolución la legal 8 Hours Day no fue admitida a votación ni a debate –¡eso ya estaba despachado! 3. Se dio a entender claramente a los delegados que el Trades Council era the man in possession, que el parque le pertenecía para el 4 de mayo, and if they did not like it they could leave it alone.

Gran furor y consternación entre los delegados del comité originario. Pero al día siguiente se volvieron las tornas. Aveling fue al Commissioner of Works y declaró que, si no se concedían también al mismo tiempo al comité originario un número suficiente de plataformas, habría tumulto; afortunadamente, los tories están al timón (los liberales se habrían escabullido con mentiras y no habrían concedido nada) y no están en condiciones de crearse aún más enemigos entre los obreros; a Aveling le concedieron siete plataformas, y ahora les tocaba a los señores del Trades Council ceder, pues un conflicto habría mostrado precisamente entonces cuán débiles son.

Nuestro comité procedió entonces enérgicamente, organizó sus planes e itinerarios con detalle y los publicó de inmediato, de modo que fue el primero en estar listo; ayer se reunieron Aveling y Shipton y lo arreglaron todo de manera que no pueda producirse ninguna colisión, y así el meeting del domingo será uno de los más grandes que jamás haya habido.

Esto puedes hacer que se publique en la Volkszeitung, también en el Workmen’s Advocate; me vendría muy bien que les llegara de vuelta a los señores en inglés desde América.

Ahora te envío unos cuantos números del Star que, según lo anterior, te resultarán comprensibles (NB, en cada artículo suelen estar yuxtapuestas sin separación tanto noticias de nuestro lado como del otro, y además las obtenidas por los reporters).

Además, Time de mayo. También un paquete de Combats (nos pertenece, Guesde es redactor jefe) y dentro el Arbeiter-Zeitung de Viena. Las amenazas de expulsión contenidas en la correspondencia de Bebel van dirigidas contra Schippel –un intrigante de primera, aunque muy hábil fullero, a quien Liebknecht descubrió hace años e introdujo en el partido y al que ahora odia a muerte. Schippel, afortunadamente, es cobarde como Hyndman.

Ésta es nuestra primera gran victoria en Londres y demuestra que ahora también aquí tenemos a las masas detrás de nosotros. De la Social Democratic Federation, que tiene dos plataformas propias, marchan con nosotros secciones fuertes y están representadas en nuestro comité. Asimismo con muchos sindicatos cualificados –los dirigentes tradicionales van con Shipton y el Trades Council, las masas con nosotros. Todo el East End va con nosotros. Las masas aquí no son aún socialistas, pero están en camino de serlo, y han llegado ya tan lejos que sólo quieren tener dirigentes socialistas. El Trades Council es la única organización obrera digna de mención que es aún antisocialista, pero también en ella hay ya una minoría socialista, y en cuanto los del gas estén dentro –hasta ahora se les ha mantenido fuera con toda clase de pequeños ardides– la cosa irá deprisa. Estoy convencido de que después del 4 de mayo el movimiento de aquí adquirirá un carácter completamente distinto, y entonces oirás hablar más de Tussy en público. Hemos demostrado a los mangoneadores del Trades Council y de la Social Democratic Federation que estamos a la altura de sus ardides y artimañas, y por mucho que la gente nos odie, no podrán contra los hechos. Ahora, por fin, el proletariado inglés parece ponerse en movimiento en masa, y si es así, en un año todos los pequeños mangoneadores, fulleros y figurones serán remitidos a su modesto lugar o barridos.

Nueva edición del Manifiesto en imprenta; antes de que desaparezca la ley contra los socialistas, queremos lanzar aún 5.000 ejemplares a Alemania.

Espléndido día de primavera. En 8 días saldrán los claveles, el espino blanco y rojo, la lluvia de oro y la flor del manzano; los cerezos ya llevan 5 días en flor.

Cuídate junto con tu mujer; afectuosos saludos a ambos.

Tuyo,
F. E.

Ya sabes que el Labour Elector, kaputt –¡tenía 23.000 ejemplares de tirada durante la huelga de los estibadores– pero el dinero tory lo echó a perder!