en Viena
Londres, 11 de abril de 90

Con toda prisa, unas líneas antes del cierre del correo. Ante todo, mi cordial felicitación por tu compromiso. Has pasado una época difícil; esta noticia es para mí señal de que la has superado, de que la tienes detrás de ti. Que encuentres la felicidad que esperas.

Schorlemmer y Nim te desean también sinceramente felicidad.

He recibido con agradecimiento tu carta desde Stuttgart, y ayer también una de Dietz, a quien contesté inmediatamente que quedo completamente satisfecho, confirmándole además que, como ya te comuniqué antes, estoy de acuerdo con la reedición del «Origen, etc.» como volumen de la «Biblioteca Internacional» y que haré adiciones.

En cuanto al plan de Dietz de llevarte a Stuttgart, es un punto que vosotros dos tenéis que resolver entre vosotros. Schorlemmer y yo estuvimos hoy en Kentish Town, pero ya no encontramos a Ede, de modo que difícilmente podré consultar con él antes del domingo. Personalmente, sólo puedo decir que preferiría con mucho tenerte aquí, pero si tu presencia en Stuttgart es realmente necesaria y puedes venir aquí algunos meses al año, tendré que contentarme, mal que bien, con esto último. La «Neue Zeit» se ha convertido en un puesto de poder que vale la pena defender hasta el extremo; y una influencia sobre toda la editorial de Dietz, que de ahora en adelante será una palanca aún más importante en la vida del partido que en la época de la impresión, es también una consideración. La naturalización y el aseguramiento en Alemania es un arma de doble filo, pues significa la posibilidad de ser expulsado de Austria. Y al querido Stuttgart y sus placeres ya los conoces. Seguiré reflexionando si el asunto tiene algún otro gancho, no inmediatamente visible, y el domingo hablaré más con Ede al respecto.

Esto poco quería escribirte ya de inmediato. Y ahora son las 5.25, ergo cierre del correo. Tuyo

F. E.