Le recomiendo que revise el Cloots de Avenel” por las siguientes razones: en mi opinión (y en la de Marx) el libro contiene la primera exposición específica y correcta, fundada en un estudio de los archivos, del período crítico de la Revolución Francesa, esto es, del 10 de agosto al 9 de termidor.

Cloots y la Comuna de París defendían la guerra propagandista como única forma de salvación, mientras que los del Comité de Salud Pú- blica actuaron como buenos estadistas; se asustaron de la coalición euro- pea y trataron de conseguir la paz dividiendo a las potencias aliadas, Danton quería la paz con Inglaterra, esto es, con Fox y con la oposición inglesa, quienes deseaban llegar al poder en las elecciones; Robespierre intrigó en Basilea gon Austria y Prusia con la esperanza de llegar a un entendimiento con ellas, Ambos se unieron contra la Comuna para derro- tar ante todo, al pueblo que quería la guerra propagandista y la republi- canización de Europa. Tuvieron éxito, la Comuna (Hebert, Cloots, etc.), fue decapitada. Pero, a partir de ese momento fue imposible el acuerdo entre los que querían concluir la paz solamente con Inglaterra, y los que querían concluirla únicamente con las potencias alemanas. Las elecciones inglesas fueron favorables a Pitt, Fox quedó fuera del gobierno durante años, lo que arruinó la posición de Danton, y Robespierre ganó, decapi- tándolo. Pero —y Avenel no lo ha subrayado suficientemente— mientras el reino del terror se fue intensificando hasta alcanzar la cúspide de la insanía —porque era necesario para mantener en el poder a Robespierre en las condiciones internas existentes—, se volvió enteramente superfluo con la victoria de Fleurus del 24 de junio de 1794, que no sólo despejó las fronteras sino que libertó a Bélgica, dándole a Francia la margen izquierda del Rin. Así fue cómo también Robespierre se hizo innecesario y cayó el 24 de julio,

* Georges Avenel, Anacharsis Cloots, Porateur du genre humain (Paris, 1865).

(Ed)

Toda la Revolución Francesa está dominada por la guerra de coali- ción, todas sus pulsaciones dependían de ella. Si el ejército aliado pene- tra en Francia, hay actividad predominante del nervio vago, violentos latidos, crisis revolucionarias. Si es rechazado, predomina el nervio sim- pático, los latidos se apaciguan, los elementos reaccionarios aparecen cn primer plano, y los plebeyos —comienzo de lo que más tarde será el proletariado, y cuya sola energía ha salvado a la revolución— son puestos en razón.

Lo trágico es que el partido de la guerra a ultranza, de la guerra por la liberación de los pueblos ha mostrado, finalmente, estar en lo cierto y que la república ha prevalecido en toda Europa, pero sólo des- pués que este partido había sido decapitado hace ya mucho tiempo; y en lugar de una guerra de propaganda, se ha tenido la paz de Basilea y la orgía burguesa del Directorio.

Es preciso revisar totalmente y abreviar el libro: sacarle la retórica, completar y subrayar claramente los hechos tomados de las historias co- rrientes. Poniendo a Cloots en segundo plano, insertando las cosas más importantes de Lundis révolut *, y tendremos una obra sobre la revolu- ción tal como no la hemos tenido nunca hasta ahora.

Yr En la gran Revolución Francesa, los jacobinos eran los que querían la aplicación consecuente de la revolución democrática, esto es, de la destrucción de las cadenas feudales en el campo y en la ciudad, y de defensa revolucionaria del país contra los ejércitos intervencionistas de la contrarrevolución europea. En 1848 escribía Marx:

“El proletariado y aquellos sectores de ciudadanos que no per- tenecían a la burguesía, o no tenían intereses distintos de los de la burguesía, o no constituían hasta entonces clases o estamentos inde- pendientes desarrollados. De modo que cuando luchan con la bur- guesía, como por ejemplo en Francia, en 1793 y 1794, sólo luchan por una línea que defienda los intereses de la burguesía. Todo el terror francés no fue más que una forma plebeya de librarse de los enemigos de la burguesía, del absolutismo, del feudalismo y de la pequeña burguesía.” (Marx, Balance de la revolución prusiana, Lite- rúrischer Nachlass, 1I, 211).

Después de su victoria sobre la contrarrevolución, los jacobinos fue- ron, con todo, incapaces de resolver los problemas planteados por la crisis económica, la desocupación y la carestía. En consecuencia se estrechó grandemente su base social. Aparecieron movimientos de opo- sición sobre tudo de parte de la Comuna, las capas plebeyas; éstas fueron uplastadas, pero los triunfos de los ejércitos revolucionarios, que consali- daron a la república, hicieron cada vez más innecesarios el terror, y la burguesía logró derrocar a los jacobinos,

* George Avenel, Lundis Révolutionnaire (1871-74). (Ed.)

Lenin, en su artículo ¿Puede asustarse a la clase obrera con el “jacobinismo”?, escribía en 1917:

“Los historiadores burgueses ven en el jacobinismo una caída (“descender”). Los historiadores proletarios ven en el jacobinismo uno de los puntos culminantes en la lucha de emancipación de la clase oprimida [...] no les fue dado a los jacobinos conquistar una victoria completa, principalmente porque la Francia del siglo xvi estaba rodeada en el continente por países demasiado atrasados, y porque Francia misma carecía de las bases materiales para el socia: lismo, pues no existían bancos, ni consorcios capitalistas, ni una in- dustria de construcción de maquinaria, ni ferrocarriles.

El “jacobinismo” del siglo xx, en Europa o en las fronteras de Europa y Asia, sería la dominación de la clase revolucionaria, del proletariado, que, apoyado por los campesinos pobres y aprovechando la existencia de las bases materiales para avanzar hacia el socialismo, no podría aportar todo lo grande, indestructible, inolvidable, que aportaron los jacobinos del siglo xv, sino lograr en todo el mundo, una victoria perdurable de los trabajadores,

Es natural que la burguesía odie a los jacobinos. Es natural que la pequeña burguesía los tema. Los obreros y trabajadores con conciencia de clase depositan su confianza en el paso del poder a la clase revolucionaria oprimida pues esa es la esencia del jacobinis- mo, la única salida de la actual crisis, la única manera de terminar con el desastre económico y la guerra.”