en Le Perreux

Londres, 16 de noviembre de 1889

Mi querido Lafargue:

No discutamos sus felices inclinaciones hacia el boulangismo, ya superadas; ¿por qué volver a leer ahora sus cartas anteriores? Por lo demás, el valiente general no se ha arruinado solamente porque prefirió no quedarse en el campo de batalla, sino, lo que fue mucho peor, por sus alianzas realistas y bonapartistas; ahora lo reconoce y con gusto quisiera restaurar su virginidad republicana, pero eso es como con la bella Eugénie:

Si esta noche (Bonaparte en la noche de bodas) encuentra virginidad,  
la bella la poseyó dos veces.

Nadie duda de que el descontento en que se basa el boulangismo sea fundado; pero precisamente la forma que ha adoptado ese descontento demuestra que los obreros parisinos, en su mayoría, tienen tan poca conciencia de su situación como en 1848 y 1851. Entonces el descontento también era fundado; la forma que adoptó, el bonapartismo, os costó 18 años de Imperio, ¡y vaya Imperio! Y por aquel entonces una gran parte de los obreros parisinos luchaba aún contra ello; pero en 1889 prefirieron celebrar el centenario de 1789 arrojándose a los pies de un vulgar bufón. ¡Y después de esto exigís a los demás que tengan hacia los parisinos el mismo respeto que de buen grado se dispensaba a sus antepasados!

Me alegro de que los boulangistas —falsos o verdaderos—, al igual que los possibilistas!!”!, estén fuera del partido. Si se les hubiera aceptado por lo que son, no habría sabido qué decirles a los ingleses, daneses, alemanes, etc. Desde hace veinte años venimos predicando la constitución de un partido particular, contrapuesto a todos los partidos burgueses, y la admisión de gentes que han sido elegidas bajo la bandera de Boulanger, la bandera que en las mismas elecciones ha protegido a los monárquicos y ha sido rechazada por ellos, habría significado, frente a los demás partidos nacionales, la ruina de nuestro partido francés. ¡Cómo habrían triunfado allí los Hyndman y Smith!

Usted dice que los ataques contra Boulé sólo habrían servido para abrirle el *Intransigeant* y para hacerle candidato en las elecciones municipales; es decir, que se declara abiertamente boulangista, marcha con esa pandilla y recibe el premio por su traición.°2*] ¡Gracias!

Su plan es muy bueno, si puede llevarse a cabo, es decir, si la provincia acepta la dirección de ese comité.!

Usted habla siempre de sus periódicos de provincias, pero casi nunca me los envía. He recibido algunos a través de Bonnier, ahora apenas veo ninguno. Todo lo que usted me envía o me hace enviar da frutos, pues lo utilizo para mantener a Bebel al corriente, y Bebel es diez veces más importante que Liebk[necht]; además, cuando sé lo que ocurre, puedo influir en Ede y en el „S[ozialdemokrat]“. – Todos sus periódicos harían bien en establecer un intercambio con el „S[ozialdemokrat]“* y el „Labour Elector“, 13, Paternoster Row, E.C. En cualquier otro país esto se daría por supuesto, as a matter of course?*, pero los señores franceses se hacen rogar —y a veces en vano— para ponernos en condiciones de trabajar en interés de ellos. Si esta actitud rebasa cierto límite, podríamos perder el entusiasmo. ¿Acaso no es posible lograr un poco de orden y de organización?

Pero basta. Le defiendo a usted con tanto ardor y tanto celo frente a los demás que, para restablecer el equilibrio, supongo que debo reñirle como es debido. Por el momento no tengo posibilidad de comprobar el «¿sabe usted ya...?» del señor De Paepe!??”] La „Arbeiter-Zeitung“ de Viena ha recibido de Petersburgo la confirmación de su muerte; pero con las mentiras del gobierno ruso y las leyendas sobre los revolucionarios rusos, todo puede ser verdad y todo puede ser falso.

* Ahora a Laura.  
Cordialmente suyo,  
F. E.