in Benevent
Londres, 9 de noviembre de 1889

Querido amigo:

No puedo darle a usted un consejo concreto en su difícil situación; para eso tendría que estar allí mismo; desde lejos no se puede juzgar con conocimiento de causa.

Solo una cosa puedo decirle con certeza: ni aquí ni en ningún otro lugar de Europa es posible encontrar algo para usted. Dada la escasa distancia, en todas partes pedirían su Extradition*, y usted no estaría seguro ni un solo instante.

Encontrar para usted aquí una ocupación, aunque solo fuera provisional, es completamente imposible. Ni yo ni mis amigos de aquí podríamos proporcionársela; el hecho de su condena no podría ocultarse. En el «S[ozialdemokrat]» es imposible colocarlo a usted. Y además, la solicitud de extradición no tardaría en llegar. Allende el océano la cosa es distinta.

No le queda a usted, pues, más opción que la cárcel o Buenos Aires. Si se le condena definitivamente y en última instancia y va usted a la cárcel, el día en que salga difícilmente le quedará otra cosa que Buenos Aires, pues en Europa apenas podría usted encontrar una ocupación. Así pues, en mi opinión, para usted la única cuestión es: ¿quiere irse ahora, o quiere irse después de haber pasado tres o cuatro años en la cárcel?

Si se decide a ir ahora, puedo poner a su disposición 200 francos como contribución a sus gastos de viaje. Pero esto es también lo último que puedo hacer por usted. En este momento tengo que mantener a dos familias de mis propios parientes y por ello yo mismo me veo a veces en aprietos para reunir el dinero necesario.

* Auslieferung

Lamento no poder hacer más por usted. Pero mis recursos son limitados, y contra los jueces italianos soy impotente. Comprendo muy bien lo desesperado de su situación y le expreso mi sincera solidaridad, pero, más allá de lo dicho, está fuera de mi alcance ayudarlo.

Con toda sinceridad, suyo
F. Engels