Engels a Laura Lafargue
en Le Perreux

Londres, 17 de oct. de 89

Mi querida Laura:

Muchas gracias de Nim y mías por la magnífica caja de fruta, que llegó en excelente estado y en la que ya hemos comido un boquete considerable. Me mantengo en mi costumbre americana de comer fruta cada mañana antes del desayuno, de modo que puedes imaginarte que el ritmo al que desaparecen los productos de vuestro jardín es todo menos lento. También Tussy y Pumps reclamarán sus partes – también las hemos puesto ya aparte.

¡Desde la huelga de los estibadores, el 27, Tussy se ha convertido en una auténtica East-Ender, organiza Trade Unions y apoya huelgas – el domingo pasado no la vimos en absoluto, pues tenía que pronunciar discursos por la mañana y por la tarde. Estas nuevas Trade Unions de trabajadores y trabajadoras no cualificados se diferencian por completo de las viejas organizaciones de la aristocracia obrera y no pueden ir a parar a las mismas vías conservadoras; son demasiado pobres, demasiado inestables y están compuestas en exceso por elementos precarios, pues cada uno de estos individuos no cualificados puede cambiar de ocupación cada día. Y están organizadas bajo premisas completamente distintas – todos los hombres y mujeres dirigentes son socialistas, y además agitadores socialistas. En ellas veo aquí el verdadero comienzo del movimiento.

La Federación está por el momento acabada – los violentos ataques de «Justice» contra Champion, Burns, etc., han cesado de repente, y en su lugar reina una especie de suspiro disimulado, vergonzante, por una especie de fraternidad universal – el último informe sobre las elecciones francesas, por ejemplo, trae también nuestros resultados, y ello sin alusiones ni observaciones malévolas de ningún tipo; parece como si la gran masa de los miembros se hubiera vuelto rebelde. Si los nuestros de aquí – me refiero sobre todo a Champion – no cometen errores, se impondrán pronto del todo. Confieso, sin embargo, que no logro cobrar una confianza plena en ese hombre – es demasiado opaco. Solía acudir a congresos eclesiásticos para predicar allí el socialismo; y ahora ha fundado un comité para la organización de las mujeres del East End con una serie de filántropos burgueses, los cuales, bajo la presidencia del obispo de Bedford, llevaron a cabo una asamblea – ¡naturalmente, se ocuparon de que Tussy quedara excluida de ella! Eso no me gusta nada, y si siguen obrando así, pronto me separaré de ellos. Burns ama demasiado la popularidad como para poder resistir a tales cosas, y hace causa común con Champion – cuando lo encuentre a solas una vez, hablaré con él.

Longuet nos contó que habías dicho que vendrías por aquí para Navidad. Nos alegraría mucho verte aquí, y prepararemos todo para tu comodidad, en caso de que no prefieras venir la próxima vez en la estación mejor, según le dijiste a Nim. Pero, a fin de cuentas, ¿cuál es aquí la mejor estación? Después del verano excepcionalmente hermoso que hemos tenido (y tenemos, pues ahora reina un verdadero veranillo de San Martín renano), ¡quizá nos caiga lluvia durante todo un año!

Sam Moore ha llegado a Asaba y, apenas hubo pisado suelo africano, condenó al capitán negro de un vapor a nueve meses de trabajos forzados por intento de violación. Informa de que el clima sería muy bueno, 23 °C por la mañana, 26-29° a las 3 de la tarde (¡en julio y agosto!), y al parecer sano. Nos ha prometido noticias más detalladas; sin embargo, por desgracia, no parece existir un correo regular entre Akassa y Asaba (ambas en el Níger), y de matasellos de Akassa sirve el sello de la Niger Co., ¡y la fecha se escribe añadida con tinta!

Saludos cordiales de Nim.

Siempre tuyo

F. E.