en Borsdorf bei Leipzig
(Borrador)

[Londres] 3 de oct. de 89

Querido L[iebknecht],

A Bebel le he escrito con suma urgencia inmediatamente después de tener la certeza de que Guesde en la segunda vuelta !#!!, es decir, ayer hace ocho días.?%! Qué se ha decidido, no lo sé.

En lo que respecta a tu carta de París, en cuanto a tu comportamiento en relación con el congreso de marzo y abril! mantengo mi opinión tan firme como tú la tuya. Es, pues, inútil disputar sobre lo pasado.

En cuanto a la schlesingeriada!200!, me alegrará mucho si logras deshacerte felizmente de ella. Entretanto, has visto que el asunto no puede ocultarse así como así, y has tenido que publicar una declaración que me alegra mucho.!?%*! Si la hubieras hecho de inmediato, nos habríamos ahorrado esta desagradable correspondencia. Sé tan bien como tú, y tú sabes tan bien como yo, que en modo alguno fuimos solo Kautsky y yo quienes consideraron un escándalo que tu nombre sirviera de cobertura a un escrito semejante de semejante tipo vil.

En cualquier caso, tu declaración me exime de la necesidad de criticar yo mismo este engendro. Pero tiene que ser y será señalado, precisamente porque tu nombre ha ido a parar a él desgraciadamente, y no sólo como editor, sino como compilador.

También yo considero de suma importancia la elección de Guesde. Las elecciones, en lo que respecta al número de votos, han resultado muy favorables para nosotros; calculo 60.000 que son seguros para nosotros (los representados en nuestro congreso), y otros 18.000 que probablemente nos pertenecen. Frente a unos 43.000 posibilistas en toda Francia. Baudin parece seguro, además Boyer, Cluseret y Ferroul, junto con algunos otros que tienen buenas perspectivas. Si a esto se suma Guesde, tendrá la capacidad de agruparlos a todos en torno a sí. Entonces los posibilistas Joffrin y Dumay se verán en la situación como en 1874

1Sjehe vorl. Band, S. 177/178 und 185/186

232 134 - Engels an Wilhelm Liebknecht - 3. Oktober 1889

los lassalleanos en el Reichstag, y entonces, pero solo entonces, podrá plantearse proceder con ellos como se procedió con los lassalleanos en Alemania; y es condición del éxito que hasta entonces sean tratados y apaleados como enemigos, que aprendan a respetar el poder de los nuestros.

En cualquier caso, el boulangismo está kaputt y presumiblemente recibirá aún más golpes en las segundas vueltas, a no ser que la absurda anulación de los votos en Montmartre!?! le cree nuevos adeptos al menos en París. Si luego faltan los dineros rusos, le brave général? tendrá que mudarse de Portland Place a Soho o alquilar un par de habitaciones donde Leßner.

Saluda a tu mujer y a Theodor*.

Tuyo

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2 der tapfere General — * Theodor Liebknecht