en Mount-Desert

4, Cavendish Place
Eastbourne, 17 de agosto de 1889

Querido Sorge:

Recibidas cartas del 1 de agosto. Así pues, ambos estamos de veraneo, que aquí consiste en bastante lluvia fresca.

Periódicos no puedo enviarte; ese tipo de cosas me las remiten desde Londres sólo de manera irregular. Únicamente el “Labour Elector”. Este periódico se está volviendo importante ahora. A saber: fundado por Champion contra Hyndman, pero sostenido con fondos sospechosos (de la parte de los liberal-unionistas), y por eso mismo también desmedidamente favorable a los tories y absurdamente antiirlandés, de modo que había que andarse con mucho cuidado con él; pero ya era sospechoso y tan desacreditado como tory-socialist, que ya nadie lo compraba. Eso, sin embargo, trajo consigo la revolución. Los fondos tories parecían haberse agotado por completo, y así Champion –un tipo en el fondo tan poco fiable como Hyndman– se vio obligado – tras largo resistirse – a aceptar las ofertas de un comité (Burns, Bateman [tipógrafo], Mann [ingeniero], Cunninghame-Graham), según las cuales este comité se convierte en propietario y Ch[ampion] en su redactor jefe revocable. Los nombres del comité garantizan la ruptura de todas las conexiones con otros partidos y con sus dineros, y el periódico mejora a ojos vistas; se dice que ya casi se financia solo. La estupidez tory y antiirlandesa ha cesado; en cambio, el periódico nos ha prestado excelentes servicios en la historia del congreso.

El plan de la banda de Hyndman y Cía. era desacreditar como falseados los mandatos del congreso marxista; de ahí su inaceptable condición para la fusión. Era la vieja táctica bakunista de antaño, y especialmente calculada para Inglaterra. Que la cosa no prosperara en el Continente estaba claro, pero a ellos les daba igual; con que prosperara aquí en Inglaterra, su posición quedaba asegurada por algún tiempo – y aquí tenían todas las posibilidades. Pero nuestra enérgica ofensiva ha puesto un repentino fin al asunto: los artículos de Burns y míos (sobre los mandatos austríacos) en el “Labour Elector” les han quitado, pienso, todas las ganas de seguir recurriendo a la impugnación de mandatos; los posibilistas mismos lo han llevado tan alocadamente que ahí no hay nada que hacer.

Existe ahora la perspectiva de que aquí se forme una organización socialista viable, que le vaya quitando el terreno poco a poco a la Social Democratic Federation o la absorba. Con la League no hay nada que hacer, son puros anarquistas, y Morris es su fantoche. El plan consiste en hacer agitación por las ocho horas en los clubes demócratas y radicales –our recruiting grounds here– y en los trade unions, y organizar la manifestación del 1º de mayo de 1890. Dado que esta última fue acordada en nuestro congreso, la Social Democratic Federation tiene que o bien sumarse –es decir, someterse a nuestras resoluciones–, o bien oponerse y, con ello, destruirse. Como ves por el “L[abour] E[lector]”, el movimiento ha estallado por fin entre los trade unions, y parece que con Broadhurst, Shipton y Cía. se acaba rápidamente. Creo que para la próxima primavera habremos hecho aquí progresos muy grandes.

Los rusos siguen haciendo trampas a destajo. Primero las atrocidades armenias, luego otras en la frontera serbia. Luego el reino de la Gran Serbia mostrado a los serbios con la linterna mágica, y la insinuación de la necesidad de una convención militar serbia con Rusia. Ahora las revueltas cretenses, que empezaron de la manera más curiosa con que los cristianos cretenses se mataran entre sí, hasta que el cónsul ruso logró ponerlos de acuerdo y juntarlos para masacrar turcos. ¡Y el estúpido gobierno turco envía a Creta a Şakir Pachá, que fue ocho años enviado turco en Petersburgo y allí lo compraron los rusos! Toda esta historia cretense tiene, entre otros fines, el de impedir que los ingleses concluyan una alianza con Prusia. ¡Por eso la soltaron justo cuando vino Guillermo! – para que Gladstone vuelva a hacer de filoheleno y los liberales puedan entusiasmarse con los ladrones de carneros cretenses. El pequeño Guillermo quería “superar” a los rusos, endilgándoles Creta a los griegos como regalo matinal de su hermana, llevando al sultán a la cesión por el hechizo de su presencia; pero los rusos le han mostrado una vez más que frente a ellos no es más que un puro muchacho tonto: si Grecia obtiene Creta, será por gracia de Rusia.

Gracias por las noticias acerca de Hartmann. Detalles muy deseados; quisiera ponerle fin a ese depósito de mentiras prusiano en el “Evening News”.

Que tu hijo quiera aceptar un empleo es muy razonable; ya quisiera yo que también se lograra llevar a ello a mi sobrino Rosher. Estos jóvenes señores creen todos que el mundo está sembrado de dinero y que nosotros los viejos somos demasiado tontos para recogerlo. Hasta que aprenden a entender el estado de las cosas, cuesta una masa de dinero. ¡Bah!

Cordiales saludos a ti y a tu señora. Schorlemmer partió el miércoles de aquí hacia Alemania.

Tuyo,
F. E.