en Mount Desert:

vía St., Londres, 20 de julio de 89

En mi última olvidé pedirte que, si es posible, interpelaras a Hartmann acerca del artículo del “Evening News and Post”. Si pudiéramos conseguir dos líneas de su puño y letra de que el asunto es una mentira y que él no estuvo en Europa, eso sería importante aquí. A saber:

1. Bismarck intenta atar al Zar a sí mismo mediante el descubrimiento de supuestos complots contra su vida.

2. Estos se desarrollaban hasta ahora en Suiza; pero como Suiza ha expulsado a todos los posibles complotadores, es necesario trasladar la sede a Londres.

3. Para ello sirve el mouchard Carl Theodor Reuß, que ya antes ha depositado sus mentiras dinamiteras en el “Evening News”.

4. Esta nueva Reußíada ha sido telegrafiada desde Berlín a todos los periódicos alemanes.

Si podemos desenmascarar directamente la historia, se armará un bonito escándalo aquí.

Ayer por la tarde recibí tu carta del 7 del corriente. No exijo a Wischnewetzky ninguna satisfacción especial por no haberme visitado; eso no me duele. Si él, pues, te come el pastel de la humildad, me parece bien. Yo no fui a ver a la señora, ella se siente ofendida, por ello él no me visita, y con eso quedaría saldado el asunto. Si la gente lo ve así también, quedo con gusto satisfecho. Naturalmente, si exigen más, no puedo servirlos. Pero como tendré que tratar asuntos de negocios con la señora, siempre es mejor estar al menos en términos de hablarse; más cerca no la dejaré venir otra vez tan pronto; ya la conozco lo bastante. Son dos necios vanidosos.

¡Uf! La burbuja de conciliación en París ha estallado. Qué suerte que los posibilistas y la Social Democratic Federation, en correcto conocimiento de su situación, prefirieron dar a los nuestros una patada que puso fin al embuste. El asunto estaba preparado de larga mano, como lo demuestra toda una serie de maniobras y declaraciones de estos señores, ahora comprensibles, desde hace 2 meses. Es la vieja calumnia bakuninista contra el Congreso de La Haya, etc., de que siempre habíamos operado con mandatos falsos. Esta calumnia, siempre recalentada por Brousse desde 1883, tenía que volver a servir aquí tan pronto como vieron que estaban abandonados por todos los socialistas y que sólo podían salvarse mediante las trade unions. Cómo son sus mandatos, se verá probablemente también durante la encendida y furiosa polémica que ahora estalla. Por desgracia, esta vieja porquería, que ya en 1873 no quería prender, hoy menos aún; pero había que encontrar algo para encubrir el colosal bochorno que les había sucedido a los señores. Pero bien merecido es para nuestros sentimentales hermanos de reconciliación el que, por todas sus protestas de amistad, reciban esta ruda patada en el trasero. Eso los curará por algún tiempo.

No puedo enviarte periódicos nuevos hasta el próximo correo (semanarios en los que escribe Aveling, pero que no llegan hasta esta noche y mañana). Cartas de París no he recibido ni una desde el martes.

Te felicito por el puesto conseguido en el asunto de Lingenau. De ello sólo tuvo la culpa Liebknecht; Bebel es puntual y exacto en estas cosas. Mount Desert te sentará bien; yo también iré pronto al agua.

Saludos cordiales a tu mujer y a los Schlüter.

Tuyo,
F. E.

Schorlemmer, que está aquí desde anteayer, os saluda cordialmente a ambos.