en Le Perreux

Londres, 28 de junio de 89

Mi querida Laura:

En lo que concierne a tu traducción «libre y ligera» de mi artículo Aplazado, etc., me temo que con este calor tropical no puedo reunir más energía que la de dejarte por completo la responsabilidad, y ello, como dicen los abogados, «sin obligación alguna». Sólo sé que, si este tiempo continúa, no te envidio lo del Congreso. El único congreso que me interesa es uno con Nim* junto a una botella de cerveza bien fría.

En cuanto a vuestro Congreso, veo por tu carta a Maggie Harkness que se pretende celebrar las sesiones sobre asuntos administrativos a puerta cerrada. Ahora bien, soy enteramente de la opinión de que esta cuestión sólo puede decidirla el Congreso mismo y después de haber oído a los alemanes, austriacos, etc. Pero con respecto al orden del día, no veo en absoluto necesidad alguna de insistir en las sesiones a puerta cerrada, y me inclino a suponer que

los propios alemanes preferirían, en general, sesiones públicas — a menos que en ciertos círculos exista el deseo de un restablecimiento de la Internacional en una u otra forma, a lo que los alemanes se opondrían y deberían oponerse con todas sus fuerzas. Nuestros compatriotas y los austriacos son los únicos que tienen que librar una verdadera lucha y realizar verdaderos sacrificios, con constantemente alrededor de cien hombres en prisión, y por eso no pueden permitirse jugar con organizaciones internacionales que, en la actualidad, son tan imposibles como inútiles.

Por otra parte, los ¡¡posibilistas!! y Cía. harán todo lo posible por dar a su Congreso retentissement; es probable que, tras la verificación de poderes, no celebren en absoluto sesiones a puerta cerrada,

4 verificación de poderes

y quizá ni siquiera por ese motivo. Y con las ventajas de su lado, con su vinculación con la prensa burguesa en Francia y aquí, nos tendrán en un puño —en la desventajosa situación en que estamos—, a menos que actuemos con audacia y admitamos a la prensa tan a menudo como sea posible. =

De todo ello deduzco que lo mejor será no tener una opinión fijada de antemano sobre ésta y otras cuestiones relacionadas con el Congreso, sino esperar hasta haber oído a los demás, para entonces llegar a una decisión. Esto lo haría extensivo también a lo que Paul escribe sobre la prevención de la fusión de ambos congresos. Me parece que, si esta cuestión llegara a plantearse, surgirían tantas dificultades prácticas que probablemente no resultaría nada de ello, a menos que los posibilistas cedan en todos y cada uno de los puntos. Pero los posibilistas no cederán, y como están seguros de compensar con las trade unions lo que les falta de socialistas, y de hacer desfilar a un buen número de franceses e ingleses (aquellas dos naciones que, como bien sabes, en su opinión constituyen todo el mundo civilizado), y dispondrán de un Caballero del Trabajo que, según su propia declaración, representa al menos a 500 000, y de un delegado de la Federación Americana del Trabajo que representa a 600 000, sobre el papel representarán a un gran número de obreros y esperarán de nosotros, los pobres socialistas, que cedamos. Temo, en todo caso, que puedan llevar a cabo una maniobra engañosa para ponernos en falta ante la opinión pública (un truco en el que son expertos), y que Liebk[necht] pudiera caer en la trampa. En semejante caso, confío especialmente en ti, en Tussy y en D. Nieuwenhuis, para que le abráis los ojos a Bebel e impidáis que la furia unificadora de Liebk[necht] tenga éxito.

Tussy ha respondido a la pregunta de Paul respecto a Lavy, yo no estaba allí, ella está al corriente de todo.

En mi opinión, los dos congresos podrían celebrarse simultáneamente sin perjuicio — son de carácter esencialmente distinto, uno se compone de socialistas y el otro principalmente de aspirantes al socialismo, y no creo que, en estas circunstancias, Bebel estuviese dispuesto a aceptar una unificación a cualquier precio. Me escribió que la fusión sólo podría ocurrir sobre la base de una plena igualdad, e indudablemente ése será el mínimo de sus condiciones. Sin embargo, él no ha vivido nunca fuera de Alemania y no puede formarse

un juicio sobre las condiciones de vida o las ideas inglesas o francesas — y ahí es donde L[iebknecht] puede volverse peligroso, sobre todo porque, desgraciadamente, a falta de un hombre mejor informado, es el ministro de Asuntos Exteriores de los alemanes. Lo que debes inculcarle aún a Bebel es que los posibilistas y la Federación Socialdemócrata tienen la intención de utilizar el Congreso como medio para restablecer la Internacional —los alemanes no pueden permitirlo sin exponerse a innumerables persecuciones—, y que, por consiguiente, sería mejor que los alemanes se mantuvieran alejados de semejante Congreso.

Mis felicitaciones a Paul por su doble candidatura: en Avignon vencerá con seguridad, c'est la ville de Laure! Tendría que tener tarjetas con la inscripción «P[au]l L[afargue], candidat, successeur (plus heureux) de Petrarque». Supongo, no obstante, que habrás oído estas malas bromitas con bastante frecuencia en París incluso sin mí.

Me imagino que nuestra gente en París prepara para el Congreso un proyecto de reglamento; esto es absolutamente necesario para ahorrar tiempo, tendría que ser muy breve y dejar todos los detalles en manos del presidente.

Cuando tenga tiempo, escribiré unas líneas a Paul sobre la cuestión del armamento nacional y la supresión de los ejércitos permanentes.

Sam* andará ahora más o menos por Senegal o Gambia; esperamos unas líneas desde Madeira en uno o dos días.

De Schorlemmer, ni una palabra. Procuraré animarle un poco. Pero quizá te haya escrito a ti; le había dicho a M. Harkness que tenía la intención de estar en el congreso de París.

Parnell ha hecho publicar una carta en el Labour Elector, que firmó efectivamente en su calidad de secretario honorario de la Labour Electoral Association — o ciö basta.

Saludos de Nim. Tuyo,

F.E.

5 p.m. Acabo de recibir tu carta a Tussy y la respuesta de ella. Con lo que ella escribe en la carta adjunta sobre la cuestión de las sesiones a puerta cerrada, estoy completamente de acuerdo. Mañana escribiré en el mismo sentido a Bebel.

Del inglés.