en Le Perreux

Mi querido Lafargue:                                                                Londres, 24 de mayo del 89

¡Por todo lo del mundo, sacad cuanto antes la circular con las firmas extranjeras! Es aquí, y en todas partes, de la mayor importancia para nosotros. Poco importa que el contenido sea pálido y sin grandes palabras: la música la hacen las firmas. Si la tenemos aquí dentro de 8 a 10 días, habremos ganado aquí; si no, perderemos la batalla por segunda vez, y esta vez por culpa de los parisinos. ¡Tan difícil es redactar una circular que todos puedan firmar!

Adjunto el «Justice» con un manifiesto cuyo furor y cuyas mentiras desvergonzadas muestran muy bien el efecto que la convocatoria ha tenido aquí justamente ahora. Como veis, la Social Democratic Federation, o, más bien, Hyndman, tiene perfectamente claro que lo que está en juego es tanto su posición aquí como la de los posibilistas en Francia. Naturalmente, contestaremos. Pero si pudiéramos añadir al final de nuestra hoja volandera la convocatoria con las firmas extranjeras, ello tendría un efecto enorme.

La convocatoria ha sido reproducida por el «Commonweal», y Morris se declara abiertamente por nuestro congreso. En el «Labour Elector», W. Parnell, delegado en el congreso de Londres, un muchacho muy hábil y capaz —obrero—, declara que tiene ejemplares de la convocatoria a disposición de quienes los quieran. Muy buen refuerzo. Para mañana, Tussy ha concertado una reunión en la que Bernstein (aquí lo llamamos Ede; si alguna vez se me escapa, ya sabéis a quién me refiero) se encontrará con Burns, Tom Mann y otros obreros influyentes. Burns ha sido elegido por su sección para el congreso posibilista; es muy bueno tener a tales hombres en el congreso posibilista cuando no podemos tenerlos en el nuestro.

El «Star» no ha publicado aún la carta de Okecki, pero sí la de Bax sobre Vaillant. ¿Se la recordaremos? al otro. Como quiere aumentar la difusión de su periódico en París, lo pondremos en contacto con los radical-socialistas del concejo municipal: Longuet, Daumas, etc. ¿Qué contiene la carta de Okecki? ¿Rechaza enérgicamente la acusación de que Boulé ha recibido dinero de los boulangistas? No podéis imaginaros cuán importante es para nosotros —y para vosotros— este diario aquí, y cuánto valdría la pena arrebatárselo a Hyndman.

En el manifiesto del «Justice» se afirma que Farjat (en el congreso de Londres) votó a favor del congreso posibilista. ¡Eso no puede ser verdad! Por el mismo correo le pido una carta que podríamos publicar. Pero no, no tengo su dirección, y el hombre en quien pensaba es Fréjac, de Commentry, y no Farjat. Nos haríais, pues, un gran servicio si pudierais procurarnos esa carta, y pronto, pues aquí no se puede perder tiempo, so pena de perder al público.

He escrito a Dinamarca para averiguar la causa del retraso allá abajo —pero mi corresponsal pertenece a la oposición radical y no a la corriente moderada que dirige el partido. También hemos escrito a Bebel diciéndole que es muy importante contar con los daneses, a quienes seguirían luego los suecos y noruegos, y le hemos propuesto que uno de los alemanes viaje personalmente allá si la cosa no avanza.

Así pues, mi querido Lafargue, acelerad la convocatoria firmada por todos. Es el único medio eficaz para sofocar todas las calumnias y mentiras de los otros, y es de gran importancia, por causa de los países aún indecisos, que esto ocurra antes de que hayan tomado una decisión. Por la indecisión de Liebknecht y sus dilaciones hemos perdido muchas posiciones; no sigáis su ejemplo, pues os aseguro que si por vuestras dilaciones, que nadie entiende, perdemos otra batalla, tendremos aquí, ciertamente, derecho a perder la paciencia y a dejaros que os las apañéis vosotros mismos. Imposible ayudar a la gente si no quiere ayudarse un poco a sí misma. Enviad, pues, sin más demora, una circular cualquiera a los partidos extranjeros, pero una que no pueda provocar contradicción, reunid las firmas y hacedla imprimir, o enviádnosla a ese fin —traducida al inglés por Laura—, para que no perdamos tiempo. Las perspectivas son tan buenas, con tal que todos vosotros os pongáis de acuerdo en situar en primer plano lo fundamental y lo más importante y en dejar a un lado todas las pequeñas rivalidades y cuestiones de detalle. No os echéis a perder vuestro propio congreso, ¡no seáis más alemanes que los alemanes!

Amistosamente, vuestro y de Laura,
F. E.

Os envío el «Justice» y el «Commonweal».