en Borsdorf, cerca de Leipzig

Londres, 4 de abril de 89

Querido Liebknecht:

Además de tus cartas a mí, tengo ante mí las dirigidas a Bonnier y a Ede. Veo por ellas que, como de costumbre, discrepamos de manera muy considerable tan pronto como se trata de pasar a la acción.

Entre los ingleses, con tu «cortesía» no conseguirías ahora más que hacerte ridículo.

Tu consejo a los franceses de llegar eventualmente a algún arreglo cualquiera con los broussistas, es decir, ir expresamente allí a poner el trasero para recibir patadas, ha enfurecido a la gente, como es comprensible. Este consejo y tu enfado por el hecho de que nosotros —pues el panfleto fue emprendido a iniciativa mía y redactado casi por entero por mí [186]— hayamos presentado a los posibilistas[187] como lo que son —beneficiarios de los fondos de reptiles[188] de los oportunistas, es decir, de la alta finanza—, y de que con ello hayamos abierto los ojos a una gran parte de los ingleses sobre cosas que se les ocultaban adrede, solo se explica si querías dejarte abierta una portezuela trasera para —incluso después de la «patada» que os han dado los posibilistas— tramar aún un pequeño negociillo por cuenta y riesgo del partido alemán. Si tal fuera el caso, no me disgusta en absoluto haber puesto un pequeño palito en la rueda.

Todo esto, así como tu opinión de que Ede debería haber respondido a _Justice_ por vía editorial, es decir, en el _Sozialdemokrat_, es decir, en alemán, sin ser comprensible ni accesible para los ingleses, demuestra que estás completamente desfasado de las condiciones francesas e inglesas, y que calculas con datos anticuados y situaciones imaginarias. Tampoco es de esperar otra cosa, puesto que no recibes allí los periódicos en cuestión y no mantienes correspondencia regular con ninguna personalidad de cierta importancia en Inglaterra y Francia (me refiero naturalmente a las de los partidos socialistas). Sobre todas estas cosas, Ede está mucho mejor informado que tú, y harías mejor en recabar información de él, en vez de regañarle por cosas en las que él te supera con mucho y así debe ser.

Que el panfleto no solo fue el mayor servicio que podíamos prestaros, sino también una necesidad absoluta, espero poder hacerlo comprender, si no a ti, al menos a Singer, cuando vengáis.

Una cosa es segura: el próximo congreso podéis hacerlo solos; yo me desentiendo.

La resolución de La Haya me fue enviada expresamente por Lafargue para su publicación, y después de la vil desairada que os han dado los posibilistas, era absolutamente necesaria.[189] Yo, en esto, me preocuparé condenadamente poco de la etiqueta y esperaré tranquilo a ver si, aparte de ti, alguien más se queja de ello.

En cuanto a la fecha del congreso, cualquier modificación de lo ya acordado creará una nueva dificultad para el entendimiento, pues cada cual propondrá una fecha distinta y, por ejemplo, sobre el 10 de agosto no se habrá llegado a un acuerdo hasta el 10 de octubre. De nada servirá haceros propuestas al respecto; solo espero que, después de todas estas molestias —llevo 4 semanas sin poder hacer ni una línea del tomo III[190] por culpa de este maldito asunto—, salga por fin algo real.

Saluda cordialmente a tu mujer y a los demás, cuando los veas.

Tuyo,
F. E.

Que queráis evitar una pelea con los posibilistas, la cual, _notabene_, se produciría además con el alto permiso de las autoridades y bajo la protección de los posibilistas por parte de la policía, de modo que, como agradecimiento por vuestra actitud en favor de Francia desde 1870, seríais apaleados por los franceses como prusianos[191], lo comprendo perfectamente y así se lo he dicho a Lafargue con suficiente claridad.*

\* véase el presente volumen, págs. 175/176