en Berlín

122, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 12 de marzo de 89

Muy estimado señor doctor:

Perdone que no pueda contestar hasta hoy a sus líneas del 5 del corriente. He tenido aquí la visita de una familia de Alemania y no he dispuesto de un solo momento libre.

¡Así que, después de las aventuras universitarias, las aventuras de la prensa!! Es exactamente igual que en 1842-1845, y ahora puede usted hacerse una idea de cómo nos fue a nosotros entonces. Sin embargo, hoy estamos algo más adelantados, y las artimañas del mundo oficial, aunque siguen siendo tan maliciosas como entonces, ya no alcanzan tan lejos.

Si se dirige a Meißner, refiérase directamente a mí, y si me consulta, de buen grado haré todo lo que pueda. Pero sé que, por regla general, rechaza los folletos por principio, y no me sorprendería que adujese ese motivo.

Pero quiero hacerle otra propuesta: escriba a Karl Kautsky, a quien ya conoce de aquí —Igelgasse 13/I, Viena IV—, para ver si puede mediar para que Dietz, en Stuttgart, acepte el escrito. O también al Dr. H. Braun, en Múnich, para ver si puede indicarle algún editor.

Si durante el período de sesiones del Reichstag desea una recomendación mía para Bebel, Liebknecht o Singer, la tendrá gustosamente a su disposición.

Si el texto no es demasiado largo, quizá Kautsky lo aceptaría para la «Neue Zeit».

Así que también vive usted en la Dorotheenstraße —yo también viví allí en 1841, en la acera sur, un poco al este de la Friedrichstraße—; ahora todo eso habrá cambiado mucho.

También tuve el placer de recibir a su tiempo sus líneas del 18 de enero. Espero que se realicen los planes de actividad literaria que me esbozaba en ellas. Naturalmente, usted ha de orientarse primero un poco en ese nuevo mundo, y si la gente de prensa de allí es de la misma calaña que la de aquí, difícilmente podrá evitar ciertos conocidos inevitables, aunque no precisamente deseables.

He visto el informe del Sweating Committee —son dos gruesos volúmenes (con las declaraciones de los testigos) y difícilmente creo que usted se sienta llamado a estudiarlos a fondo. No obstante, si desea trabar un conocimiento preliminar con él, lo encontrará en la biblioteca del Reichstag; cualquier diputado puede procurárselo, y si luego siente deseos de examinar la cosa más de cerca, yo se lo enviaré con gusto.

Entretanto, reciba mis sinceros saludos, junto con el ruego de que me dé de vez en cuando nuevas noticias.

Suyo,
F. Engels