en Le Perreux

Londres, 12 de marzo de 1889

Mi querido Lafargue:

Los posibilistas se han comportado como corresponde… para ellos y para nosotros. Temía que aceptaran… bajo reservas aparentemente insignificantes, pero que habrían bastado para embrollar todo el asunto. Por fortuna, parecen demasiado comprometidos en el camino, una vez elegido, de la explotación financiera de su posición en el Consejo Municipal. Esta vez se han dado el golpe de gracia.

En cuanto a los 50 000 francos del Consejo Municipal, probablemente los conseguirán, vosotros no podréis impedirlo. Que celebren con ese dinero su congreso, nada importa; todo el dinero del Consejo Municipal de París no alcanzará para fabricar un éxito socialista, a no ser como éxito de risa.

Los alemanes ya han hecho bastantes concesiones; harán aún más. Los holandeses han sido atacados directamente por los posibilistas, los suizos y los daneses van con los alemanes, y los belgas están divididos, pues si los bruselenses son posibilistas de pies a cabeza, como usted dice, los flamencos son mucho mejores; sólo se trata de sustraerlos a la influencia de los bruselenses. Hasta ahora han dejado por completo su política exterior en manos de los bruselenses; esta vez bien podría cambiar eso.

La gran desgracia es que, en el momento decisivo, os falte un periódico. El señor Roques es un imbécil que tira su dinero por la ventana. Su actual redacción le costará diez veces los 35 francos diarios por cuya causa dejó marchar a la única redacción que hubiera podido hacer de su periódico un éxito. Pero eso no cambia nada el hecho de que esto haya ocurrido en el momento más inoportuno.

Si vosotros, como debo deducir de su carta, habéis invitado a la Conferencia a la Liga y no también a la Federación de aquí, ha sido un error. Había que pasar por alto a ambas, o invitar a ambas. En primer lugar, la Federación es seguramente más importante que la Liga, y en segundo lugar, ello les da un pretexto para decir que toda la Conferencia se ha organizado sin su conocimiento. Hyndman no habría podido causar ningún daño entre vosotros, al contrario; aunque aquí se haga pasar por representante de los posibilistas en lo tocante al congreso, no se ha atrevido, sin embargo, a defenderlos últimamente en su periódico; hasta los ha regañado, aunque con mucha suavidad —y Bernstein, que conoce todo eso, lo habría mantenido dentro de los límites apropiados—. Pero era asunto de los alemanes convocar la conferencia, y Liebknecht, como siempre, ha actuado bajo la influencia de algún impulso momentáneo… o ha omitido actuar.

Envío su carta a Bernstein para que pueda utilizarla para el número del periódico que aparece el jueves. Tengo que escribir aún a Liebknecht en el mismo correo, de modo que termino. Le envío adjunto un cheque por 20 libras, que espero le ayude a salir del apuro por el momento.

Dele un abrazo a Laura de mi parte. Espero que no se haya resfriado.

Suyo, con toda amistad,
F. E.