en Hoboken

Londres, 23 de febrero de 1889
Estimado Sorge,

Recibidas su tarjeta postal del 19 de enero y su carta del 10 de febrero. Sigo recibiendo el «Labor Standard» y paso los artículos de la W[ischnewetzky] a Tussy, quien los utilizará para una eventual reedición del «Labour Movement». Contienen un material característico de América. Semejante desprecio por las medidas de seguridad contra incendios, etc., sencillamente no resultaría rentable en Europa. Pero entre ustedes ocurre con eso lo mismo que con los ferrocarriles y todo lo demás: con que estén ahí, sin importar cómo, basta.

Gracias por la nota sobre Appleton. Sonnenschein declara, en respuesta a mis reclamaciones, que ha vendido 500 ejemplares de la edición barata a Appl[eton].

El «Arme Teufel» no lo he visto. Es la lectura favorita de Motteler, y nadie le envidia por ello. Lo que dice sobre Av[eling] es sencillamente mentira, sea lo que sea.

A Kautsky le escribiré lo que usted comenta acerca de Rappap[ort]. La falta de material y el afán de tratar muchos temas acaban metiendo ahí a más de uno que no pinta nada. K[autsky] está en Viena desde julio y no regresa antes de julio.

Le he enviado, con porte pagado —aparte de algunas cosas francesas—, un paquete certificado de libros con la «Sagrada Familia». Pero no debe usted decirle a Schlüter que se la he mandado; ya le había prometido a medias mi ejemplar de reserva para el archivo antes de marchar yo a América, pero usted tiene prioridad. Probablemente venga en marzo o abril.

Además —todo por el correo de hoy—, aparte del «Commonweal» y la «Gleichheit», va otro paquete con cosas francesas. Las conferencias de Laf[argue] y Deville ya no se consiguen aquí, y de los autores no se obtiene respuesta. Pero yo sigo insistiendo una y otra vez.

Los números de la «Égalité» los habrá recibido usted. Los blanquistas no han tenido suerte con su «Cri du Peuple»; eran mortalmente aburridos, y así se han visto obligados (cosa que Vaillant quería desde el principio, pero fue derrotado por mayoría) a juntarse con Guesde, Laf[argue], etc. A estos se suman algunos radicales descontentos. Hasta ahora la sociedad se lleva bien —esperemos que siga así—. Próximamente irán otros cuantos números.

En las últimas elecciones de París los posibilistas hicieron un ridículo bochornoso y trabajaron para el oportunista Jacques. Ahora los obreros empiezan a abandonarlos. En provincias, que están mucho mejor que París, han perdido todo apoyo. La tentativa de organizar en París, con ayuda de las trade unions inglesas y de Hyndman aquí, su fiel aliado, un congreso internacional sin nuestros franceses, pero con belgas, daneses, holandeses y, según esperaban, también con los alemanes, está fracasando de manera vergonzosa. Los alemanes declaran que no acudirán a ningún congreso si hay dos en París. Y ambas partes han sido emplazadas para el 28 del corriente en La Haya ante una conferencia en la que estarán Liebk[necht], Bebel y Bernstein por parte de los alemanes, y luego los holandeses y los belgas. Laf[argue] acudirá. Allí tendrán que ceder o se pondrán a todos en su contra.

En Alemania la situación se vuelve cada vez más abigarrada. El filisteo ya no tiene ninguna confianza en los que ostentan el poder desde que el viejo Wilhelm ha muerto y Bismarck se tambalea. El joven necio vanidoso, ese segundo y más grande viejo Fritz (pour rire), quiere ser él mismo emperador y canciller; los archirreaccionarios, los curas y los junkers de la corte movilizan todos los resortes para enemistarlo con Bism[arck] y provocar un conflicto, y entretanto Wilhelmchen va jubilando a todos los viejos generales y colocando a sus favoritos en su puesto. Tres años más, y todos los mandos estarán en manos de petimetres insolentes, y el ejército estará maduro para Jena. Esto lo ve Bism[arck], y es lo que podría empujarlo a una guerra rápida, sobre todo si el memo de Boulanger se impone. Entonces será cosa fina: una alianza de Francia con Rusia que prohíbe a los franceses toda revolución, pues en caso contrario Rusia se volvería contra ellos. Pero espero que la tormenta pase de largo.

Afectuosos saludos a su esposa.

Suyo,

F. E.