en Hoboken

Londres, 12 de enero de 89

Querido Sorge:

¡Prosit Año Nuevo para ti y tu esposa de todo corazón!

Recibida tu carta del 29 de diciembre. Siento oír que el trabajo empieza a pesarte, y a tu esposa también. Espero, no obstante, que sea solo pasajero y se arregle con la aclimatación. A mí me va bien, pero durante las espantosas nieblas de diciembre mis ojos empeoraron un poco. A esto le he puesto fin en buena medida con mayor ejercicio y permanencia al aire libre.

La constelación en que se halla el socialismo europeo en este momento se llama: camorra. En Francia, los posibilistas se han vendido al gobierno y sostienen sus hojas sin tirada mediante los fondos secretos; en la elección del 27 votan por el burgués Jacques, mientras los nuestros y los blanquistas presentan a Boul[anger], del cual Lafargue cree que solo obtendrá de 16.000 a 20.000 votos, y en eso ven una derrota. Por el contrario, en provincias va mejor. Los posibilistas habían anunciado su congreso en Troyes, pero lo dejaron caer cuando los organizadores de allí invitaron a todos los socialistas. Así pues, solo acudieron los nuestros, y estos han demostrado allí que, si en París dominan los posibilistas, la provincia les pertenece a aquéllos. Este año habrá en París 2 congresos (internacionales), el de los nuestros y el de los posibilistas. Los alemanes probablemente no irán a ninguno.

Aquí en Londres continúa la reyerta del ejército de oficiales sin soldados. Es la columna Robert Blum del 49: un coronel, 11 oficiales, 1 corneta y 1 soldado. De cara al público se llevan en apariencia, pero el cuchicheo en privado es tanto mayor. De cuando en cuando vuelve a haber riña pública. Así, a Champion lo han echado de la Social Democratic Federation, ha fundado un periódico, The Labour Elector (cuyo n.º 1 te envío esta semana) y ataca ahora a Hyndman, pero sobre todo a su aliado Adolphe Smith Headingley, un franco-inglés que jura por los posibilistas y es el principal mediador de la alianza de Hyndman y los posibilistas. El tipo era por aquí, en los tiempos posteriores a la Comuna, simpatizante de la Branche française que nos insultaba y mentía, luego ídem del pseudo-Consejo General de Jung, Hales y Cía. y todavía ahora nos calumnia, de lo cual tengo pruebas. Este canalla —intérprete en el Congreso sindical internacional de aquí— tuvo el descaro, bajo la protección de Anseele y Van Beveren, de presentarse un domingo en mi casa; Schlüter, cuando venga, podrá contarte cómo lo despaché al aire.

Tan pronto como la clase obrera, que ahora apenas se agita, entre aquí realmente en movimiento, cada uno de los señores será remitido a su nivel y a su puesto —en parte dentro, en parte fuera del movimiento. Es la etapa de las enfermedades infantiles.

En la redacción de «Der Sozialdemokrat» reina también la camorra. De ello puede informarte Schl[üter]. Por lo demás, él también es parte en cierta medida y sabe callar lo que no le conviene. Cuando veo cuán equivocadamente se opera aquí en la central del periódico, admiro tanto más a nuestros obreros, que saben compensarlo y neutralizarlo todo.

La señora Wischnewetzky está muy ofendida de que, en vez de curarme de mi indisposición en tu casa y ponerme en forma para el viaje, no le haya hecho una visita en Long Branch. Parece herida por incumplimiento de la etiqueta y falta de galantería con las damas. Pero yo no permito que las mujercitas de los derechos de la mujer nos exijan galantería: si quieren derechos de hombre, que se dejen tratar como hombres. Pero ya se calmará.

Nochevieja la pasamos en casa de Pumps y, debido a la niebla, tuvimos que empinar el codo allí toda la noche. Tussy no se fue hasta las 5 de la madrugada en el primer tren; ahora está en Cornualles por un par de semanas.

Bismarck se ha llevado dos hermosas bofetadas con lo de Geffcken y Morier. Que el Tribunal Supremo del Imperio aún no esté listo para aceptar su interpretación de pandilla estudiantil del código penal es, no obstante, consecuencia de que el joven Guillermo ha distinguido recientemente a estos señores en Leipzig con un desprecio especial.

La intriga diplomática está en su apogeo. Los rusos han recibido 20 millones de libras, los prusianos reciben en abril su nuevo fusil de repetición de 8 mm (el de 11 mm —Mauser modificado— no era absolutamente apto para la guerra), los austríacos fanfarronean como locos de que están prêts et archiprêts, lo que demuestra que de nuevo quieren sacar tajada, y en Francia Boulanger puede subir al poder. Las maniobras de Bismarck con Salisbury en el este de África solo tienen por objetivo enredar a Inglaterra tan a fondo con Alemania en una operación conjunta, que no pueda volverse atrás ni siquiera con Gladstone. Por eso, la historia de Morier ha sido decididamente urdida por Guillermo contra su voluntad, pero recae sobre él. En suma, la situación se agudiza y puede llevar a la guerra en primavera.

Tu

F. E.

Del tomo III, sección I lista, II y III en curso. Siete secciones en total.