en Borsdorf, cerca de Leipzig

Londres, 16 de abril de 1888

Querido Liebknecht:

Estaba a punto de contestar a tu carta del 4 cuando llegó la segunda, con el anexo para K. Kautsky, haciéndome saber que mis respuestas, al igual que tus preguntas, pertenecen ya a un período pasado.

Sólo quiero decirte aún cómo se relaciona esto con la circular de la Sozialdemokratische Föderation.

1. La Sozialdemokratische Föderation[^1] sigue presentándose como la única organización socialista de Inglaterra y la única con derecho a actuar y hablar aquí en nombre del movimiento en su conjunto. Así pues, ahora, con los preparativos del congreso, era necesario subrayar esta posición. Tanto más cuanto que la Socialist League[^2], en su forma actual, probablemente no tardará en extinguirse, y la Sozialdemokratische Föderation quisiera absorber los disjecta membra[^3]. Pero esto, afortunadamente, no lo conseguirá, porque entonces volverían a empezar de inmediato las viejas rencillas personales.

2. La Sozialdemokratische Föderation mantiene un estrechísimo cartel con los posibilistas[^4] de París, y como éstos, a su vez, lo tienen con Broadhurst & Co.[^5], la Sozialdemokratische Föderation se ve obligada a navegar entre dos aguas. Esta segunda razón es la decisiva. Hyndman & Co. se han enredado tan a fondo con los posibilistas que ya no pueden retroceder, aunque quisieran.

¿Mi opinión sobre toda esta historia del congreso? Apenas puedo tenerla, pues no sé en absoluto qué se ha negociado y, de todos modos, también en ti las opiniones cambian caleidoscópicamente. En general, considero que todos esos congresos, cuando no se está absolutamente seguro de antemano de su éxito, son muy arriesgados y, cuando no hay que hacer nada preciso y realizable, bastante superfluos. Los pequeños, en particular los belgas, llevan la voz cantante, y como el departamento de asuntos exteriores en Bélgica no está administrado por los flamencos, sino por la vieja camarilla de Bruselas —la familia Brismee[^6]—, es siempre la misma vieja salsa. Pero pretender celebrar vuestro congreso ocho días después del de las Trade Unions aquí[^7], sería la ruina pura. Los fondos estarían consumidos, la gente se dispersaría y vosotros quedaríais irremisiblemente en manos de los fabricantes de Londres —ad majorem gloriam Hyndmanni[^8].

Que los franceses —sea cual sea su especie— deban organizar en Ginebra un congreso convocado con motivo del jubileo de la Revolución Francesa de 1789 y a propósito de la Exposición de París, seguro que no se lo podréis hacer creer.

Por consiguiente, aunque vuestro congreso no llegue a celebrarse, la cosa, en mi opinión, no es una catástrofe mundial. De todos modos, el orden del día está innecesariamente limitado. A un congreso convocado por nuestra fracción del Reichstag sólo acuden socialistas y anarquistas, no meros tradeunionistas. Un congreso socialdemócrata habría podido poner de patitas en la calle a los anarquistas; un congreso obrero general no puede hacerlo, y ellos son capaces de darse mucha importancia.

Fritz[^9] ha de darse mucha prisa en mejorar, en su salud; de lo contrario, Bismarck le crece por completo por encima de la cabeza. Espero que Bismarck se pase de la raya, estalle; se disuelva y se elija de nuevo, bajo algún ministerio interino. Esto proporcionaría un hermoso desillusionnement al filisteo. Pero, desde luego, cuando uno puede ser condenado a diario a una degollación médica, difícilmente le quedan arrestos para una lucha seria. Y que Bismarck se defiende con uñas y dientes ya lo está demostrando ahora.

Saludos cordiales.

Tuyo,
F. E.

Lo que te enviamos el sábado, ¿es lo que deseas? De lo contrario, no te entendemos. El alemán es de Eccarius.

[^1]: miembros dispersos
[^2]: a mayor gloria de Hyndman