en Borsdorf, cerca de Leipzig

Londres, 29 de feb. de 88

Querido Liebknecht:

Si vosotros asignáis a la señora Pf[änder] 100 marcos trimestrales, yo haré lo mismo; así tendrá 40 libras al año, y eso la protegerá de la más extrema necesidad.

Tras la muerte de Pf[änder] ella tenía algún dinero, puso una casa de huéspedes, pero tuvo que limitarse a un vecindario de muy segunda categoría¹, y además tuvo mala suerte (por ejemplo, entraron en la casa algunos pederastas que fueron descubiertos), en fin, que aquello no funcionó. Luego montó una pequeña tienda, y entonces murió la única hija que sabía llevar adelante un negocito así; en resumen, el dinero se fue fundiendo. El hermano de Pf[änder], a quien éste en su día libró del servicio militar comprándole la exención y mantuvo siempre, está en Neu-Ulm, Minnesota, y se empeñó en que ella y su otra hija fueran para allá. Cuando llegaron, pretendían tratarlas como «parientes pobres», hacerlas trabajar de criadas. La señora Pf[änder], con rápida decisión, se volvió en el acto; apenas estuvo 14 días allí. Eso consumió sus últimos recursos. Desde entonces se ha hecho aquí por ella lo posible, pero una ayuda permanente sólo la puedo dar yo aquí, y con las muchas otras demandas no es lo suficiente. Pero: como he dicho, si tu propuesta prospera, quedará atendido lo peor. Por lo demás, no durará ya mucho tiempo.

Por las mañanas leo el «Daily News», por las tardes el «Evening Standard» y la «Pall Mall Gazette», y los domingos el «Weekly Dispatch». Es decir, por el momento; a veces varía. Pero cuando traen algo interesante, se lo mando a Laura a París, y no puedo cambiar fácilmente eso. Procuraré ver qué puedo enviarte a ti. Si no te interesan más las colaboraciones literarias que la política, el «Weekly Dispatch» es en todo caso mejor que la «Sat[urday] Review». Pertenece a la señora Ashton Dilke; redactor, el Dr. Al. Hunter, M.P. for* Aberdeen. De un estrecho radicalismo burgués, pero completísimo para las noticias inglesas, muchos cotilleos parlamentarios durante la sesión, muy buena

* miembro del Parlamento por

correspondencia de París (Mrs. Crawford, del «Daily News», que aquí puede hablar con mucha mayor libertad). Ya te lo mandaré un día.

De la bandera tricolor irlandesa que mencionas no he oído hablar jamás. Las banderas irlandesas, en Irlanda y aquí, son simplemente verdes, con un arpa dorada y sin corona alguna (en el escudo imperial británico el arpa lleva una corona). En tiempos de los fenianos, hacia 1865-67, muchos llevaban banderas verde-anaranjadas, para mostrar a los orangemen del norte que no se los quería aniquilar, sino acogerlos como hermanos. Pero de eso ya no se habla hoy.

. . No creo tan tonto a B[ismarck] como para que se imagine que los rusos se prestarían a ayudarle a aniquilar a Francia. La eterna camorra entre Francia y Alemania es, en efecto, el principal medio de que se sirven para dominar Europa, y para ello es preciso que los dos se mantengan en equilibrio. Que B[ismarck] no desea nada con más fervor que, si fuera posible, hundir a Francia en el mar, es ciertamente seguro. Pero eso tiene sus bemoles. Las nuevas fortificaciones francesas —la línea del Mosa y el Mosela, los dos grupos de fortalezas en el norte y en el sudeste (Belfort, Besançon, Lyon, Dijon, Langres, Épinal) y, por último, los espléndidos nuevos grupos de fuertes en torno a París— han puesto un límite; tal como están ahora las cosas, ni Alemania puede derrotar a Francia ni Francia a Alemania. Y eso es muy bueno. Si llega lo peor, se producirá probablemente en aquella frontera una guerra estacionaria, con suerte cambiante, que infundirá respeto por el adversario a ambos ejércitos y hará posible una paz pasable. En cambio, los rusos pueden llevarse unas palizas espantosas, y eso sería lo mejor.

Ahora mismo vuelve a nevar: desde hace 3 semanas no hay sino heladas y viento del este, con algún que otro deshielo entremedias. Por lo visto, vosotros también tenéis por ahí un tiempo de perros.

Muchos saludos.
Tuyo
F. E.

¿Conoces a un obrero de Lindenau, Carl August Nitzer, que dice haber sido expulsado de Leipzig (tras 3 meses de prisión preventiva), pero que luego pretende haber hecho agitación durante otros 3 meses en favor de Viereck y haberse fugado después (por lo cual no puede presentar la orden de expulsión)? El mozo se me ha presentado dos o tres veces pidiendo ayuda, pero causa la impresión de ser un holgazán y un sablista empedernido.