Estimado señor, me he mudado y mi nueva dirección es: Mrs. R. Cottesloe, Burton Road, Kilburn, Londres, NW. No hay número. Cottesloe es el nombre de la casa. l ........ CORRESPONDENCIA (1888] 215 Inmediatamente le encargué a mi librero de esta ciudad la obra del doctor Keussler. Aun cuando los primeros tomos se basan en un material incompleto, he visto lo suficiente de su trabajo sobre los zemstvos como para saber que a pesar de ser una exposición sintética debe contener material enormemente valioso y dado que está escrita en alemán será una verdadera revelación para Occidente. Me preocuparé de que este material sea aprovechado. Mucho temo que su banco agrícola para la nobleza corra más o menos la misma suerte que los bancos agrícolas prusianos. Allí la nobleza tomó empréstitos con el pretexto de mejorar su explotación, pero en realidad gastó la mayor parte del dinero en conservar su acostumbrado nivel de vida (juego, viajes a Berlín y las principales ciudades de la provincia, etc.). Para ella su primera obligación es vivir conforme a su estatus y la primera obligación del estado hacérselo posible. De este modo, pese a todos los bancos, pese a las enormes dádivas, abiertas o encubiertas, de dinero por parte del estado, los nobles prusianos se endeudaron con los judíos hasta los tuétanos, y no hay aumento de los aranceles de importación sobre productos agrarios que pueda salvarlos. Recuerdo a un conocido ruso-alemán -hijo ilegítimo de la nobleza rusa- que se permitía encontrar a la nobleza prusiana demasiado mezquina. Después de observarla en su propio país, luego de su paso "de una orilla a la otra'',1 opinó: "Cómo, sin embargo, esta gente se propone ahorrar, mientras que entre nosotros sería considerado como el más miserable entre los miserables aquel que no gaste más de la mitad de su ingreso."2 Si es éste, realmente, el principio de la dvoriantsva [nobleza] rusa, le deseo mucha suerte a sus bancos. También el banco campesino parece semejante a los bancos campesinos prusianos, y es casi inexplicable con cuanta dificultad alcanzan a comprender algunas personas que todas las nuevas fuentes de crédito abiertas a los campesinos, ya sean grandes o pequeñas, sólo pueden servir, en última instancia, para su esclavización por parte del capital que avanza victorioso. Aún debo cuidar mi vista; sin embargo, en poco tiempo, tal vez el mes próximo, espero poder reiniciar el traba jo con 216 N. F. DANIELSÓN/F. ENGELS el tercer tomo; desgraciadamente, todavía no puedo prometer cuándo terminará. La traducción inglesa-sigue vendiéndose bien, asombrosamente bien incluso para un libro de este tipo y tan voluminoso; el editor está fascinado con su ganancia. Los críticos se mueven muy, muy por debajo del nivel habitual que ya es bajo. Sólo apareció un buen artículo en el Athenaeum.3 Los restantes o bien proporcionan extractos del prólogo, o, cuando se ocupan del libro mismo, son indeciblemente lastimosos. Ahora se ha puesto de moda aquí precisamente la doctrina de Stanley Jevons, según la cual el valor está determinado por un lado por la utilidad, es decir valor de cambio = valor de uso, y por el otro lado por la magnitud de la oferta (es decir, por los costos de producción), lo cual es sólo una manera confusa de afirmar de contrabando que el valor está determinado por la oferta y la demanda. ¡ La economía vulgar habita todos los rincones y se encuentra en todos los caminos! El segundo gran órgano literario de aquí -Academy- todavía no se ha pronunciado. La venta de la edición alemana del primero y del segundo tomos prosigue bastante bien. Se han escrito muchos artículos sobre el libro y sus teorías, entre ellos un extracto o, más bien, una reproducción independiente en, Karl Marx's Okonomische Lehren de Karl Kautsky,4 que no está mal si bien no siempre es exacto; se lo enviaré. Luego, un miserable apóstata judío, Georg Adler, profesor auxiliar en Breslau, escribió un voluminoso libro, cuyo título no recuerdo, dedicado a demostrar los errores de Marx, pero es sólo un ridículo y grotesco panfleto mediante el cual el autor quiere atraer la atención del ministerio y de la burguesía sobre sí mismo y su importancia. He rogado a todos mis amigos que no acusen recibo de él. Pero así son las cosas: cada vez que algún tipo miserable e impotente quiere promocionarse ataca a nuestro autor. Algunos amigos de París dudan de la exactitud de sus muy tristes noticias sobre Mr. Mutual. ¿Podría usted por alguna vía hacerme llegar detalles de este hecho? Agrego una cosa pequeña publicada hace ya algunos años. Su atento y seguro servidor, P. W. ROSHER CORRESPONDENCIA (1888] 217 1 Engels hace referencia aquí al pensador democrático ruso Aleksandr Herzen y a su escrito Desde la otra orilla, publicado primero en alemán ( Vom andern U fer, Hamburgo, Hoffman und Kampe, 1849) y luego en ruso (S toga berega, Londres, 1855). Después de la derrota de la revolución de 1848, Herzen expresó en los ensayos que componen esta obra un complejo estado emotivo intelectual de desconfianza en las ulteriores posibilidades revolucionarias de la burguesía y de esperanza en las masas populares. 2 Expresiones similares se encuentran en otros trabajos de Herzen como Cartas desde Francia e Italia (primera carta) y El desarrollo de las ideas revolucionarias en Rusia (:México, Siglo XXI, 1979, con prólogo de Franco Venturi). 3 La reseña de la edición inglesa del tomo I de El capital se publicó en el número 3027, del 5 de marzo de 1887, de la revista Athenaeum. • El libro de Karl Kautsky, Karl Marx's okonomische Lehren [La doctrina económica de Karl Marx] fue publicado por la editorial socialdemócrata J. H. W. Dietz en Stuttgart ( 1887). Pertenece a la etapa inicial de la actividad teórica y política de Kautsky, dedicada preferentemente a la exposición y divulgación de la teoría de Marx. En una época donde proliferaron múltiples versiones "resumidas" del primer tomo de El capital, el libro de Kautsky fue y continúa siéndolo una de las mejores tentativas de divulgación de la obra de Marx y curiosamente la única que incluye un análisis inteligente del fetichismo de las mercancías.