Lo que usted dice acerca de los líderes de las Trade Unions es de lo más trivial. Hemos tenido que luchar contra ellos desde los comienzos de la Internacional. De ellos han surgido los MacDonald, los Burt, los Cremer y los Howell, y el éxito de éstos en la línea parlamentaria alienta a los dirigentes de segundo orden a imitar su conducta. Si usted logra que los tradeunionistas del Norte consideren sus sindicatos como un valioso medio de organización y de obtención de resultados menores, pero que ya no tengan por finalidad última «un salario justo por una jornada de trabajo justa», entonces se les acabará el oficio a los líderes.