Engels a Laura Lafargue

en París

Londres, 2 de febrero de 87

Mi querida Laura:

El lunes por la tarde terminé *Bel Ami* y reflexioné sobre el cuadro del periodismo parisino que en él se traza, el cual yo tenía por exagerado; cuando he aquí que el martes por la mañana encuentro en tu carta y en la de Paul una escena —tomada de la vida— de *Bel Ami*. Así que no puedo sino quitarme el sombrero ante Guy de Maupassant. Bien, basta ya de eso. *Faut-il donc être canaille pour avoir un journal quotidien à Paris?* [131]

Es ya la segunda vez que nuestros amigos sacan un diario —para otros. Y esta vez es peor que la primera. Lissagaray era un independiente, que obraba por cuenta y riesgo propios, y se le podía dejar morir su propia muerte política. Pero aquí los posibilistas [508] se meten en la cama hecha para ellos; no solo obtienen un diario propio, sino que lo obtienen mediante una victoria sobre nosotros. Y dado que *Le Cri* se compra solo por los *cancans* [6], las historias de escándalo y los folletines, y que el público que decide sobre su éxito o su fracaso traga los artículos de fondo solo porque no está obligado a leerlos, este público dejará desfilar con la misma indiferencia la ampulosidad de Pyat, el aburrimiento mortal de Labusquière y la ignorancia astuta y arrogante de Marouck, que los artículos de fondo de Guesde. A Guebhard se le seguirán pagando en efectivo sus *cornes* [6], y Séverine y Labruyère *auront toujours de quoi se payer de bons déjeuners* [7].

*Voie du Peuple* —¡un título terriblemente engañoso!— probablemente siga el mismo camino que *Le Citoyen* después del golpe de Estado, y desaparezca tras algunos esfuerzos convulsos.[132] Si alguna esperanza había en un hombre con 100.000 francos, habría que haberla aprovechado a su debido tiempo; si ahora se presentan los nuestros, vencidos y puestos de patitas en la calle, me temo que será aún más difícil encontrar a semejante persona.

La lección que de esto hay que extraer es la misma que la de aquella vez: que un semanario propio vale diez veces más que un diario que hacemos para otros, para que nos echen en cuanto les venga en gana y para dejar sitio a los señores Brousse y Cía. Esta parece ser ahora la función fija de los nuestros en la prensa diaria, y sin duda se repetirá una tercera vez con exactamente los mismos resultados. Espero, sin embargo, que nuestros ex-grands hommes [6] du grand journal se dignen ahora prestar algo más de atención al *Socialiste*, que es, al fin y al cabo, su refugio durante los entr’actes de su gran drama político.

He transmitido a Nim tus saludos; ella te da las gracias más cordiales y queda en las puntas de la expectación, como solían decir los destripaterrones hace treinta años.

Dile a Paul que ya había pensado en si no sería aconsejable reducir la concentración de mi baño ocular, y que tras su carta he doblado la cantidad de agua contenida en la solución, lo que parece tener un efecto muy favorable. Me pondré también las compresas de agua caliente que él recomienda, y espero que el resto de mi inflamación ocular desaparezca con ambas cosas.

Esta tarde, Edward debía dar de nuevo en Farringdon Hall (para la sección de Clerkenwell de la Liga [507]) una conferencia sobre su viaje a América [505]. Él y Tussy han tenido allí reuniones abarrotadas dos miércoles por la tarde. Pero tiene una inflamación de garganta, y probablemente Tussy tenga que sustituirlo. Esta tarde quería hablar abiertamente sobre los anarquistas y esperaba una crisis. No sé cuál será ahora la situación. Ya ha sido invitado por uno de los clubes radicales [506] del East End a dar allí una conferencia.

El asunto del *Cri* obligará finalmente a Hyndman y Cía. a definirse, si es que alguna vez estuvieron indecisos respecto al apoyo que debían prestar a los posibilistas. Las *blagues* [7] de Séverine sobre los intentos de expulsar a todos los demás partidos se interpretarán como la intolerancia habitual de los marxistas, y sin duda se reducirá todo a «la mano que rompió la Internacional», con lo cual —según palabras de Eccarius— se refieren a su seguro servidor.

No hay nada que hacer, y a mí me tiene completamente sin cuidado. Pero siempre ha sido nuestro destino —y ahora lo comparten nuestros amigos de París— que, cuanto más mostramos nuestra disposición a colaborar con personas honradas y sinceras, mientras se sitúen realmente en una plataforma obrera —por imperfecta que sea—, los canallas y aventureros cuya compañía rechazamos nos denuncian como intolerantes, tiránicos e inaccesibles. Espero que nuestros amigos de París tengan ocasión de convencerse de que Brousse no es peor que Hyndman. Ambos han reunido a su alrededor a todos los candidatos de que han podido echar mano.

Pumps está algo mejor, pero —aparte del disgusto particular que ha tenido— tiene el estómago completamente desordenado y sufre de insomnio. Está, sin embargo, de mucho mejor humor; ayer y esta mañana ha estado ya sentada en el sofá.

Fortin escribe que está completamente de acuerdo con nuestro plan y que te enviará los 2 últimos capítulos del *18 Brumario* [178]. Me ha enviado una resolución que han adoptado sobre la cuestión de la guerra. Es terrible cuando el estilo se vuelve *ampoulé* [6] en las cartas de negocios.

Nim y la pequeña Lily, que está aquí unas horas —los niños están en casa de los viejos Rosher—, te envían saludos cordiales, yo también.

Con cariño, tu

F. Engels

Los periódicos gubernamentales prusianos se excitan terriblemente por los 6.000 marcos del beneficio del *Sozialdemokrat* entregados al fondo electoral; dicen que es mentira: 1. que jamás ha habido tal beneficio, 2. que si lo hubiera habido, los gerentes del periódico lo habrían robado. *Eppur si muove.* [9]

Adjunto el cheque de 12 libras que Paul ha solicitado.