en Engelskirchen

Londres, 22 de diciembre de 1886

Querido Emil:

Me ha alegrado mucho tener noticias tuyas otra vez, y por tu conducto de tu madre y de todos vosotros.

En cuanto a tu petición, me parece que se me imputaría como una fuerte inconsecuencia si quisiera hacer una contribución de 150 marcos a la Casa de la Asociación Evangélica de Barmen, porque además persigue fines de utilidad general. Creo que tu suegro lo consideraría igualmente inconsecuente si hiciera una donación a una caja de trabajadores abiertamente socialdemócrata por sus fines de utilidad general. Sin embargo, con buena voluntad se puede hacer algo, y como, de todos modos, siempre me siento algo extraño cuando me encuentro registrado en la cuenta corriente como accionista de la Casa de la Asociación Evangélica, te regalo por la presente las dos acciones, y puedes hacer con ellas lo que quieras. Adjunto va una nota para Hermann, que espero arregle el asunto.

Me alegra saber que todos vosotros estáis bien, y sobre todo que tu madre revive en el cuidado de sus hijos y nietos. A vuestro padre todos lo echaréis de menos durante mucho tiempo, en la familia como en el negocio. Era un hombre hecho y derecho, y no se le reemplaza nunca en la familia y difícilmente en los negocios. Sin embargo, para vosotros, los jóvenes, es muy provechoso que pronto os halléis en un puesto de responsabilidad; en mis tiempos era, por desgracia, bastante raro en Alemania, y es absolutamente necesario para el desarrollo del entendimiento y sobre todo del carácter. Dejad que los viejos se diviertan en Barmen y que en verano utilicen Engelskirchen más como lugar de veraneo que como lugar de negocios; tanto mejor si vosotros podéis llevar el negocio solos, eso os dará confianza en vosotros mismos.

Pero ahora debo terminar; dentro de unos minutos llega Schorlemmer de Manchester, y mañana espero más visitas de París⁵; entonces la casa estará llena, y con el trabajo también se irá la correspondencia al traste. Pero antes quería arreglar el asunto de las acciones y he aprovechado los últimos momentos libres para ello.

Saluda, pues, a tu mamá muy especialmente de mi parte, y también a tu mujer y a tu chico, a los de Hermann y a Moritz, y recibe tú mismo un cordial saludo de tu tío

Friedrich

¡Y os deseo especialmente a todos muy felices fiestas y mucha suerte para el año nuevo!

⁵ Laura y Paul Lafargue