en París

Londres, 24 de septiembre de 1886
Mi querida Laura,

Probablemente estás justo ahora en la vista judicial siguiendo el proceso de Paul; ojalá termine con una absolución. Entre tanto tengo una grata noticia para ti. Meißner me ha enviado esta mañana el estado de cuentas de las ventas del último período, y el resultado es una ganancia de 2.600 marcos, o aproximadamente 130 libras esterlinas para nosotros, deducidos ya todos los gastos del segundo tomo. Tu parte ascenderá, pues, a más de 40 libras. Le he pedido que transfiera el dinero, y en cuanto lo reciba te enviaré un cheque por tu parte. Del tomo I se han vendido 320 ejemplares, y del tomo II, 1.260.

La edición inglesa apenas saldrá antes del año nuevo. Parece como si Sonnenschein tuviera entre manos asuntos más urgentes, y precisamente en la misma imprenta que ha postergado nuestro libro. La cosa avanza, pero muy lentamente.

De Tussy he recibido una carta que escribió después de su llegada a Nueva York; tuvo una travesía muy agradable, pero quedó bastante decepcionada del burgués norteamericano con el que se topó a bordo, tal cual es en carne y hueso; eso ha enfriado bastante su entusiasmo por América, pero la ha preparado para la realidad de la vida norteamericana.

La última semana la pasé en compañía del viejo Becker; está muy ocurrente, aunque ya bastante inseguro sobre las piernas. El próximo martes quiere viajar a París y espera verte allí. Te envía un ramillete entero de afectuosos saludos. Es un viejo magnífico, de setenta y ocho años, y completamente al tanto del movimiento.

De Schorlemmer no he sabido nada nuevo. ¿Cómo está lo de tu viaje a Londres? Si aún no te has decidido, probablemente lo harás después de la sentencia de hoy. Pero incluso si envían de nuevo a Paul a Pelagie, eso no será inmediato; sin duda le concederán todavía algunas semanas de plazo, de modo que ambos podríais venir aquí un rato.

Como siempre, con afecto,

tuyo
F. Engels

Del inglés: