en Hottingen-Zurich

4, Cavendish Place
Eastbourne, 20 de agosto de 86

Estimado señor Schlüter:

Ahora le toca por fin a usted. He tenido que prohibirme escribir cartas hasta que el manuscrito inglés estuviera terminado.

Así pues, en primer lugar su carta del 10 de marzo.

1. Saldo a favor recibido por fin, ¿recibo extendido por duplicado?

2. Leído a Lexis. El hombre no es nada tonto, pero un grandísimo canalla y lo sabe.

3. «Ursprung» — la conducta de Dietz ha sido para mí una nueva prueba de cuán arbitrariamente procede en asuntos de negocios, y en el futuro me atendré a ello. Por lo demás, el asunto ha terminado bien y la cosa ha vuelto a entrar así en el comercio de libros.

4. Direcciones del Consejo General. Si las tengo todas, no podré averiguarlo hasta que mis amigos me dejen tiempo para ordenar las cartas, etc., de Marx. Hasta entonces no puedo ayudarle.

5. El manuscrito cartista será terminado tan pronto como regrese a Londres, después del 28 del corriente. Probablemente tendré ocasión de consultar sobre puntos dudosos a nuestro viejo Harney, que ahora debe estar en Londres. El artículo en «Rheinische Jahrbücher» es de Weerth, y puede usted nombrarlo.

Tarjeta postal del 8/6. — Las cartas del legado de Heß puede usted enviármelas cuando tenga ocasión; difícilmente serán más que chismes. El bueno de Moses estaba fuera de todo movimiento real desde 1848 y sólo por un tiempo hizo un poco de comparsa bajo Schweitzer.

Carta 16/8. — Con gusto revisaré «La cuestión de la vivienda»; en general, la cosa puede imprimirse tal como está (hasta donde puedo juzgar de memoria). Serán necesarias unas palabras de introducción. – La cuestión de la vivienda, edición revisada.

Una reimpresión de los «Mordspatrioten» será ciertamente muy buena. La cosa es de Borkheim, y yo escribiría una breve biografía para acompañarla. Pero como sólo tengo un ejemplar, lo mismo que de «La cuestión de la vivienda», y quizás se requieran notas para ambos, me obligaría usted si quisiera enviarme un ejemplar de cada uno (a Londres).

Adjuntas dos líneas para Ede, para su amable remisión.

Suyo
F. Engels