en París

Mi querido Lafargue:

Londres, 20 de marzo de 1886

Adjunto el cheque por £12. Ayer volvieron a molestarme, es siempre así cuando uno tiene algo urgente que despachar.

¡La votación del lunes en la Cámara es una gran victoria! Por primera vez una Cámara francesa toma partido por el trabajo contra el capital –¡y muy contra su propia voluntad! Pero Basly y compañía fueron valientemente apoyados por los señores monárquicos, a quienes su relativo triunfo en las elecciones se les ha subido a la cabeza y que evidentemente creen que –ante todo en su calidad de capitalistas, accionistas, etc.– pueden permitírselo todo. Ante la disyuntiva: una sociedad ultramonárquica o los obreros revolucionarios, había que votar por estos últimos; al menos son republicanos, y, además, ¡la baja finanza del oportunismo y del radicalismo no tiene ninguna gana de restaurar el régimen de la alta finanza que fue derribado con Mac-Mahon y Thiers!

Lo sospechaba: esta nueva reaparición de Malon detrás de las bambalinas. ¡Un partido parlamentario de todos los matices posibilistas, con Malon como líder secreto, qué hermoso sueño! ¡Siempre la táctica bakuninista, que a estos intrigantes se les ha metido en la carne y la sangre mucho más que las toscas frases del anarquismo! Frente a estas tentaciones hay que mantenerse fuerte. ¡Si conseguís que Basly y Camélinat –aunque sea completamente solos– sigan como han comenzado, y no se dejen persuadir de entrar en un partido en el que serían una minoría impotente, el juego está ganado! La menor transacción de su parte los arruinaría y daría la ventaja a los radicales. Si en cambio avanzan audazmente, sin escuchar las empalagosas frases de los moderados y mediadores, esta confusión se resolverá por sí sola. No es la buena voluntad lo que impulsa a estos señores, sino el miedo, solo el miedo, que produce la poca buena voluntad que tienen –y en el fondo es la buena voluntad de estropear lo que Basly ha comenzado, nada más. Por lo demás, semejante partido es imposible; o bien Basly y Camélinat obrarán como traidores, cosa que no creo, o bien se verán forzados a separarse de estos señores ya en la primera cuestión importante. Así pues, es mejor no aliarse con ellos.

Vuestro artículo en la “R[evue] Nouv[elle]” me ha gustado mucho. Naturalmente hay que hacer “concesiones” [allowance], pues en un órgano así no puede uno permitirse decirlo todo. Me ha sorprendido incluso que os dejaran pasar tantas escabrosidades, pero –ella es una mujer, tiene su punto débil. ¡Si el redactor jefe hubiera sido un hombre, os habríais topado con una moral mucho más severa! Con el “Journal des Écon[omistes]”, la “Revue philosoph[ique]” y con Juliette habéis logrado acceso a la literatura alto-oficial. Y como escribís un francés más afrancesado que los demás (más del siglo XVI y menos parisino), debéis tener éxito.

Juliette me ha divertido mucho con su alta política exterior. Toda una Blowitz, solo que no tan grotesca en la forma.

Por suerte, ¡la Socialist League duerme por el momento! Nuestros buenos Bax y Morris, que arden en deseos de hacer algo (¡si supieran qué!), solo se ven refrenados por el hecho de que no hay absolutamente nada que hacer. Por lo demás, tienen relaciones más estrechas con los anarquistas de lo deseable. ¡Su celebración del 18 la llevaron a cabo conjuntamente con estos últimos!, y Kropotkin habló allí –tonterías, según me han dicho. Todo eso pasará, ya por la sola razón de que aquí, por el momento, no hay absolutamente nada que hacer. Mas con Hyndman, que conoce bien la política de intrigas y es capaz de todas las tonterías posibles en aras de su carrera –con este H[yndman] por un lado y nuestros dos lactantes políticos por el otro, las posibilidades no son precisamente brillantes–, ¡y eso que los periódicos socialistas del extranjero vocean a pleno pulmón que en Inglaterra el socialismo avanza a pasos de gigante! Me alegra mucho que lo que aquí se hace pasar por socialismo no avance en absoluto.

Vuestro amigo
F. E.

Por lo demás, Bax ha publicado un manual de historia de la filosofía que contiene cosas muy buenas.