en París

Mi querida Laura: Londres, 15 de marzo de 1886

¡Te quejas del tiempo y vives en París! ¿Qué vamos a decir nosotros aquí? Hace diez días que no pasamos ni un solo grado sobre cero, un viento cortante del este, y uno no sabe cuál es peor, si el del nordeste o el del sudeste... y esta tarde, una fresca *couche de neige* sobre las calles y los tejados. Nim tiene su segundo resfriado, pero ya está mejor; yo también tuve uno, Pumps y Percy andan en el mismo barco, aunque, por fortuna, los niños están bien. Pero esto tiene que acabar de una vez, solo desearía que ya hubiera pasado.

El *Capital* inglés por fin va tomando cuerpo y forma. Tengo aquí todo el manuscrito y he empezado la revisión. Salvo el capítulo primero, que debe ser nuevamente sometido a un trabajo a fondo, las primeras 200 páginas están listas para la imprenta según el original alemán. La semana pasada vi a K. Pfaul], rechacé sus propuestas de hace dos años y le presenté las mías. En principio estuvo de acuerdo con ellas. Claro que, tratándose de un hombre como K. Pfaul], a quien todo el mundo tiene por sumamente poco fiable, eso no significa gran cosa, y cuento con que aún habrá que librar una batalla con él. Pero eso no importa en absoluto, porque nuestra posición en el mercado ha mejorado muchísimo y tenemos al menos otra buena firma que lo tomaría con gusto en condiciones favorables. Tan pronto como el asunto quede cerrado, te lo comunicaré.

El libro aparecerá a fines de septiembre, para que no salga en la temporada muerta, y eso me da tiempo para hacer una revisión cuidadosa. De hecho, hay 300 páginas redactadas según el original, pero las 500 restantes no las he examinado aún, y entre ellas hay capítulos todavía muy difíciles. Y una elaboración precipitada no serviría de nada a la causa.

Broadhouse-Hyndman sigue traduciendo «del original alemán» para *To-Day*. Acaba de terminar el capítulo I con la sexta entrega. Pero su «original alemán» es ahora la traducción francesa, y él quiere demostrar a toda costa que sabe hacer juegos malabares con el francés tan bien como con el alemán. Por ahora la cosa causa tan poco daño que K. Pfaul] ni siquiera la mencionó. Pero también tiene un lado bueno, a saber, que Moore y Edward, gracias a eso, han terminado su trabajo. No tienes idea de lo difícil que resulta conseguir ese tal *To-Day*. Aunque he pagado por anticipado, casi todos los meses tengo que insistirles para que me envíen el ejemplar que me corresponde; aparte de que la entrega sale en cualquier momento del mes siguiente. El año pasado Tussy fue y pagó por ti, para que te enviaran siempre un ejemplar; pero, según me han dicho, ¡jamás te lo han mandado! Por lo demás, no contiene realmente nada..., ¡salvo el socialismo cristiano!

Por *Justice* —tú al menos la recibes a cambio de *Le Socialiste*— habrás visto cómo Hyndman mantiene su alianza con Brousse e incluso ignora al nuevo partido proletario en la Cámara.

Para mí, la aparición de un *parti ouvrier* en el Palais Bourbon es el gran acontecimiento del año. El hielo con que los radicales habían logrado hasta ahora cubrir a las masas trabajadoras de Francia está roto. Ahora esos radicales se ven obligados a mostrar su verdadero rostro o bien a seguir la dirección de Basly. Esto último no lo harán por mucho tiempo ni de buena gana. Pero hagan lo que hagan, se enajenarán a las masas y las empujarán hacia nosotros, y además muy de prisa. Los acontecimientos se precipitan: el asunto de Decazeville no podía haber llegado más a propósito. *C’est coup sur coup*. Y es muy bueno que eso no tenga lugar en París, sino en uno de los rincones más oscuros, reaccionarios y clericales de la *province*. Tengo una curiosidad terrible por saber cómo ha terminado hoy la cosa en la Cámara. Pero ocurra lo que ocurra, se volverá a nuestro favor.

La reaparición de Francia en el escenario del movimiento proletario «comme grande puissance» tendrá efectos colosales en todas partes, sobre todo en Alemania y en Estados Unidos; en Alemania he hecho todo lo posible para que se mida el alcance pleno de este acontecimiento, y he enviado a Bebel el discurso de Basly; el de Camelinat le seguirá en cuanto me lo devuelva Kautsky. ¡Qué furioso tiene que estar Longuet al ver que su viejo amigo y —según creía— protegido Camelinat le ha vuelto la espalda!

Al mismo tiempo, nuestros amigos de París han hecho cuanto han podido para allanar el camino a este acontecimiento, de modo que, al producirse, encontró el *terrain préparé*. Su proceder desde las elecciones ha sido completamente acertado: su empeño por reunir todos los elementos proletarios revolucionarios, su indulgencia para con los posibilistas, el limitar sus ataques a los puntos y hechos que muestran a Brousse y Cía. como meros obstáculos para la unión... todo eso ha sido como debía ser. Y ahora recogen los frutos: Brousse se ha visto empujado a una situación en la que tiene que criticar a Basly y Cía., y con eso romper los últimos lazos que aún lo unían al movimiento de las masas. *Savoir attendre*: eso lo han aprendido por fin nuestros amigos, y eso les ayudará a avanzar. Paul, si quiere, estará en el Palais Bourbon antes que Longuet.

Un citoyen Hermann me ha pedido, según creo, un mensaje de saludo —para vuestro mitin del 18—. Te lo envío adjunto, 1) para asegurarme de que llega a buenas manos, y 2) para que tú y Paul lo reviséis y podáis corregir mi francés accidentado.

Y ahora buenas noches, es la una y todavía tengo que ojear algunos periódicos, para quitármelos de encima mañana. Saludos cordiales a Paul.

Con íntimo cariño,

Tu

F. Engels

16 de marzo. Acabo de ver la *ordre du jour* adoptada por la Cámara. Suena muy distinta de todas las órdenes del día anteriores que se votaron en ocasiones parecidas. Es una victoria clara para nosotros, y también Freycinet silba desde un agujero bien distinto que antes. *La situation devient sérieuse pour MM. les Radicaux.*