Estimado señor, recibí sus amables cartas del 18 ( 30) de noviembre, 19 (31) de diciembre, 26 (7) de enero y 8 (20) de enero ;1 también los cuatro ejemplares de la traducción, de los cuales uno lo he remitido al l\1useo Británico, el otro al coronel y el tercero a una conocida dama,2 que también tradujo a su idioma varios trabajos del autor. Le estaría muy agradecido si fuera usted tan amable de enviar otro ejemplar al .señor Otto :Meissner, Hamburgo, nuestro editor alemán. He leído con mucho placer su excelente pl'Ólogo y como también lo hice con atención quisiera subrayar una indicación: <:reo que el tipógrafo ha omitido evidentemente una palabra en la página x, línea 1 7; ¿no debería decir allí: "Que también la parte variable del valor del capital, etc."?3 La omisión es de poca importancia para aquel que conoce la terminología ·del autor, pero puede ser desconcertante para los demás. Le agradezco mucho sus observaciones sobre la situación ·económica de su país. Me interesa mucho cualquier información de este tipo. Los últimos treinta años mostraron en todo el mundo en qué corto tiempo la enorme fuerza productiva de la industria moderna puede ser trasplantada a países hasta entonces netamente agrícolas y echar allí profundas raíces. Los fenómenos que acompañan a este proceso se repiten en todos lados: lo que usted me escribe acerca de los pagos con cupones que aún no han vencido ocurrió en Alemania hace diez o quince años y todavía puede ocurrir hoy; pero, especialmente antes de la introducción de la nueva moneda se oía un reclamo general contra la circulación de :Semejantes cupones, que inicialmente fueron utilizados para el pago de salarios. Actualmente el rápido desarrollo de la industria alemana ha superado esta situación, y si a vetes reaparece sólo se trata de una excepción; pero hace quince .años era la regla, especialmente en Sajonia y Turingia. Sin embargo, que sus economistas vean en esto la prueba de una falta de circulante y, por lo tanto, la existencia de un papel moneda desvalorizado por lo menos en un 363 debido a la emisión excesiva, es una argumentación semejante a la tesis 1 ¡ .Jm CORRESPONDENCIA (1886] 207 de los norteamericanos greenbacker,1 que también reclamaban una mayor emisión de papel moneda, porque éste no estaba ya a la par y ello debido, evidentemente, a que había emitido demasiado poco! Me alegra oír que a nuestro amigo se le aconsejó cambio de clima5 -presumo que se trata aproximadamente de la misma zona a la que ya fue enviado por los médicos y que resultó tan beneficiosa para su salud. En todo caso, demuestra que ha pasado todo· peligro de una crisis repentina. Por fin tengo en mi poder el manuscrito completo de la traducción inglesa del primer tomo y la próxima semana procederé a revisarlo; tan pronto tenga una idea de cuándo puedo terminar, concretaré con mi editor. Tenemos dos traductores, uno es un abogado y viejo amigo nuestro6 (usted y él son los que mejor conocen el libro), pero su profesión no le permite dedicar todo su tiempo a la traducción. Así, el doctor A.,7 esposo de la hija menor del autor, ofreció sus servicios, pero tanto la teoría económica como el lenguaje del autor son bastante nuevos para él. Por esta razón creo que los pasajes que él me entregue serán los más trabajosos para mí. Tan pronto la traducción esté más o menos concluida para la impresión me dedicaré nuevamente al tercer tomo hasta terminarlo, sin permitir que otros trabajos me distraigan. Aquí, la crisis industrial empeora en lugar de mejorar y la gente va comprendiendo lentamente que el monopolio industrial de Inglaterra ha llegado a su fin. Dado que los Estados Unidos, Francia y Alemania aparecen en el mercado mundial como competidores, y puesto que los elevados aranceles alejan a las mercancías extranjeras de los mercados de otros países industriales en ascenso, éste es un simple problema aritmético. Si un gran país industrial con posición monopólica produjo una crisis cada diez años, ¿qué ocurrirá con cuatro países semejantes? Una crisis aproximadamente en 10 :4 años, o sea prácticamente una crisis sin fin. Puede ser que nos vaya bien . Su atento y seguro servidor, P. W. ROSHER