Londres, 4 de febrero de 1886

Apreciado camarada:

Leo su escrito: “Hoe ons land geregeerd wordt” con mucho placer, en primer lugar, porque aprendo de nuevo la lengua conversacional holandesa, y en segundo lugar, porque aprendo tanto sobre la administración interior de Holanda. Holanda es, junto con Inglaterra y Suiza, el único país de Europa occidental que no ha pasado por la monarquía absoluta en los siglos XVI a XVIII, y tiene por ello diversas ventajas, en particular un resto de autogobierno local y provincial, sin burocracia propiamente dicha en el sentido francés o prusiano. Esta es una gran ventaja para el desarrollo del carácter nacional y también para el porvenir; con pocos cambios puede implantarse aquí la libre autoadministración por el pueblo trabajador, que ha de ser nuestro mejor instrumento en la transformación del modo de producción. Todo eso falta en Alemania y Francia, y ha de ser creado de nuevo. Por su lograda exposición popular le hago mi cumplido.

Con su traducción de mi folleto¹ me colma usted de viva gratitud. No ha de ser fácil hablar aquí en todas partes de un modo tan popular como en su obrita; pero cuando se dominan tan bien ambas lenguas como usted, también se encuentra la manera.

Los “Gewanne” son las parcelas de tierra de calidad aproximadamente igual en que se divide en primer lugar la tierra común de labranza y prados; tal vez diez o veinte en total. Luego cada miembro de la marca con pleno derecho recibe una parte igual en cada Gewann. Así, si hay diez Gewanne y cien miembros de la marca, resultan en total 1.000 parcelas y cada miembro de la marca recibe 10 parcelas, una en cada Gewann. Después, los miembros de la marca con frecuencia intercambian entre sí, de modo que cada uno tiene menos parcelas sueltas y su posesión de tierra cultivable está más cercana. Lo mismo ocurría hasta hace poco en Irlanda en las aldeas de “rundale” y en las Tierras Altas de Escocia (cf. “Fortnightly Review”, noviembre de 1885, un artículo sobre village communities en Escocia).

Los escritos de G.L. Maurer son:
1. “Introducción a la historia del régimen de la marca, del cortijo, de la aldea y de la ciudad en Alemania”.
2. “Historia del régimen de la marca en Alemania”.
3. Historia del régimen del cortijo, 4 vols.
4. Ídem, del régimen de la ciudad, 2 vols.
5. Ídem, del régimen de la aldea, 2 vols.

Los números 1 y 2 son los más importantes, pero los demás son también importantes, en especial para la historia alemana. Repeticiones, mal estilo, orden confuso dificultan el estudio de estos libros, excelentes por lo demás. ¡On n’est pas Allemand pour rien!²

Los mejores escritos sobre la gran Revolución Francesa son, sin duda alguna, los de Georges Avenel, que murió hacia 1875: “Lundis révolutionnaires”, una colección de folletines aparecidos en la “République Française”, y luego: “Anacharsis Cloots”, este último un panorama del curso de la Revolución hasta termidor de 1794, vinculado a la biografía. Escrito de manera melodramática; hay que comparar a cada momento las fechas exactas con Mignet o con Thiers para ver claro. Pero Avenel ha estudiado con diligencia los archivos y ofrece una enorme cantidad de cosas nuevas y fiables. Para el período de septiembre de 1792 a julio de 1794 es, sin duda, la mejor fuente. Existe también un libro muy bueno de Bougeard sobre Jean-Paul Marat, “L’Ami du Peuple”; y también otro, que se dice que es bueno, sobre Marat, cuyo autor se me ha ido de la memoria, empieza por Ch... También otras buenas cosas han aparecido en los últimos años del Imperio; son menos buenas las de los robespierristas (Hamel: “St.-Just”, etc.), en su mayoría frases y extractos de discursos.

De los historiadores burgueses, sigo prefiriendo a Mignet.

Kautsky, los Aveling y Lenchen le envían los mejores saludos. ¿Qué tal su viaje aquí este verano?

Un cordial saludo de su
F. Engels

¹ “La evolución del socialismo de la utopía a la ciencia”

² ¡No se es alemán en vano!