en Borsdorf, cerca de Leipzig

Londres, 28 de diciembre de 1885

Querido Liebknecht:

El miércoles 16 de diciembre falleció Borkheim en Hastings y fue enterrado el lunes siguiente. El domingo anterior le había sobrevenido una pulmonía que acabó rápidamente con él. Padecía tisis desde hacía doce años y desde hacía diez yacía, paralizado de todo el lado izquierdo, día tras día en la cama, salvo unas pocas y breves pausas. Soportó sus padecimientos con singular energía y una jovialidad indestructible, siguió sin cesar el movimiento político y social, fue abonado del «Sozialdemokrat» hasta el último momento. Hasta hace un año recibía una pensión de primeramente dos, luego de una de las casas para las que antaño había vendido o comprado, respectivamente. Este último año habíamos logrado reunir entre sus amigos de aquí una suscripción suficiente, de modo que tuviera lo que necesitaba. Quizá le pongas una pequeña nota necrológica en el «Sozialdemokrat»; no me gusta imponerme en tales ocasiones, tú puedes hacerlo sin reparo y, además, sabes más de su actividad en Baden.

Respecto a las finanzas rusas, todavía esto sobre el giro crítico más reciente del asunto:

Hace unos catorce días, el gobierno ruso ha tomado, a través de Bleichröder y del banco ruso, un nuevo empréstito, pero solo de 20 millones de rublos, que, según se dice, ha sido muy sobrepasado en Berlín. Según que este rublo represente metal o papel, lo cual puedes tú averiguar allí, representa aproximadamente 60 o solo 40 millones de marcos. El empréstito debía servir para cubrir los anticipos hechos por el banco ruso al gobierno. Éste es el viejo y hueco pretexto. ¡Cuán hueco era quedó de manifiesto pocos días después! Hace unos 8 días se decía en los periódicos ingleses que el gobierno ruso había ordenado al banco ruso vender cédulas hipotecarias de la nobleza rusa (probablemente de la institución de crédito) por valor de 100 millones de rublos. Los periódicos alemanes completaron esto en el sentido de que el banco debía adelantar al gobierno 75 millones del producto de la venta.

Así que el gobierno paga al banco, en el mejor de los casos, 20 millones de rublos en oro y, a cambio, se hace prestar otros 75 millones por él. Y como la conversión en dinero de los 100 millones de cédulas hipotecarias es, sobre todo en Rusia, una operación muy prolongada, esto quiere decir en otras palabras: se van a fabricar 75 millones más de papel moneda y se los van a prestar al gobierno. El rublo se cotizaba aquí, antes de las fiestas, a 23 peniques y medio (en lugar de los 39 peniques) y ahora tiene que bajar aún más — pero también en el interior; los medios que, en el apuro financiero, hay que emplear para sostener todavía un poco la moneda arruinada (los 20 millones de oro, si el banco los recibe), no sirven sino para hundir la circulación fiduciaria todavía más en la porquería. El 1789 se aproxima – incluso sin los nihilistas, y el gobierno mismo tiene que acelerar su irrupción.

De esto se desprende además que Bismarck mantiene a raya a sus rusos y que el dinero alemán se concede ya solo de la mano a la boca, para que no se vuelvan demasiado exuberantes y no le jueguen malas pasadas en los Balcanes.

Sólo puedo darte los principales puntos de referencia, pero no puede serte difícil averiguar lo demás en detalle en Berlín.

En Navidad hemos estado aquí — los Aveling, los Kautsky, Pumps y su marido, Schorlemmer, Lenchen y yo — bebiendo honradamente hasta las cuatro de la madrugada y riendo mucho.

Prosit Año Nuevo.

Tuyo
F. E.

Schorlemmer te envía sus mejores saludos.

m 01m 1 Percy Rosher