Londres, 28 de diciembre de 1885

Querido viejo:

Por la presente te comunico que nuestro viejo Borkheim sucumbió el 16 del corriente en Hastings, tras tres días de enfermedad, a una pulmonía. Padecía tisis desde hacía doce años y desde hacía diez estaba paralizado de toda la mitad izquierda del cuerpo. El médico dijo que había tenido enfermedad suficiente para matar a otras tres personas. Soportó todo con una jovialidad indestructible y siguió el movimiento hasta el final, en la medida de sus posibilidades. He pedido a Liebknecht que le dedique una breve necrológica en el „Sozialdemokrat“.

A principios de este mes te envié un giro, que espero hayas recibido correctamente.

Por lo demás — como el correo apremia y no consigo escribir a menudo en estos días, para mí agitados, te deseo un cordial feliz año nuevo y buena salud; a nuestro movimiento no hay por qué desearle nada especial, marcha en todas partes — de manera distinta según el lugar y el pueblo — pero en todas partes estupendamente hacia adelante, y la porquería balcánica parece pasar también sin guerra mundial.

De todo corazón tu viejo

F. Engels