¡en París!

Mi querido Lafargue:                                           Londres, 7 de diciembre de 1885

Hablaré con Tussy acerca de Davitt; quizá ella pueda proporcionarle lo que desea.

Como contrapeso a su Cercle d’Études soc., el bueno de Malon y el no menos célebre Elie May han fundado una Sociedad Republicana de Economía Social, con estatutos acabados y completos. Esperemos que este «grupo de investigación» se limite a Malon, que investigará en el seno de May, y a May, que investigará en el corazón de Malon. Éstos son los hombrecillos grandes de quienes lo mejor que se puede hacer es no ocuparse en absoluto; eso es lo que más los aflige. Es Karl Blind en cuerpo y alma.

¿Por qué exhibe usted a Williams y las candidaturas de la Social Democratic Federation en el *Socialiste*? Usted debería saber bien a qué atenerse con respecto a Hyndman, y esta vez ha caído usted en una hermosa trampa. De entrada, Hyndman ha logrado poner a su partido en el más alto grado ridículo. Williams obtuvo 27 votos de 10.000, Fielding en North Kennington 32 de 10.000, Burns en Nottingham 598 de 11.000. Luego, en la prensa liberal se ha armado un escándalo infernal a cuenta de que el dinero necesario para estas estúpidas candidaturas ha sido entregado por los tories y de que los socialistas se han rebajado a hacer el sucio negocio de ese partido. A continuación, Williams escribió el 5 de diciembre en el *Echo* que todo esto había sido arreglado mientras él se encontraba en Liverpool, que lo habían hecho volver por telégrafo sin comunicarle los detalles, que había sido utilizado por los «jefes» como una simple herramienta y que ahora veía «that we cannot trust the middle class men of our movement any longer. I am not prepared to be made the tool of middle class men. I call upon my fellow-wage-slaves to meet me as soon as possible and to say good-bye to the middle class men and to shut them out from what must be a real working men’s organization, etc.»¹

1 «que ya no podemos confiar en los *middle class men* de nuestro movimiento. No estoy dispuesto a dejarme convertir en herramienta de los *middle class men*. Convoco a mis compañeros esclavos del salario a reunirse conmigo lo antes posible y a decir adiós a los *middle class men* y a excluirlos de lo que debe ser una auténtica organización obrera, etc.»

Con lo cual pasa directamente a la oposición contra Hyndman, Champion, etc.

En la Social Democratic Federation ha ocurrido lo siguiente (usted recibirá por el mismo correo, a través de Aveling, una carta de uno de sus miembros, Bland). Hyndman había tomado dinero de los tories para candidaturas contra los liberales. Se ha confesado la cifra de £340. Pero debieron de ser unas £1.000, pues los gastos oficiales de los 3 candidatos superan las £600. El Comité Ejecutivo —con excepción de Burrows— ha aprobado la acción de Hyndman. Pero dentro de la Federación se ha levantado una oposición. Sin embargo, antes de que ésta pudiera imponerse, Hyndman se creía ya una especie de árbitro político, una especie de Parnell, y se fue con Champion a Liverpool a ¡ofrecer sus servicios a Chamberlain, el jefe de los radicales! ¡Le propusieron apoyar a los liberales si Chamberlain retiraba un candidato liberal en Birmingham en favor de Hyndman y le aseguraba a éste los votos liberales! Chamberlain les mostró la puerta.

La oposición en la Federación crece. En la última reunión del Comité, a la que asistieron muchos otros miembros de la Federación, se leyó la correspondencia relativa a los dineros tories, a pesar de la objeción de Hyndman, que quería impedirlo. Gran escándalo. ¿Por qué no habían sido consultadas las secciones en una cuestión tan vital? En resumen, se celebrará una asamblea general, y veremos si la Federación la sobrevive.

Naturalmente, se puede tomar dinero de otro partido, siempre que se dé sin condiciones y siempre que de ello no se siga más daño que provecho. Pero Hyndman ha obrado como un estúpido. En primer lugar, debería haber sabido que sus candidaturas no harían más que poner de manifiesto la ridícula debilidad del socialismo en Inglaterra. En segundo lugar, tenía que saber que tomar dinero de los tories significaba, ni más ni menos, perder irremediablemente y para siempre ante los ojos de la gran masa obrera radical, la única de la que el socialismo puede reclutar partidarios. Y, por último, cuando uno hace ya esta clase de cosas, no las mantiene en secreto, sino que las hace públicas y se vanagloria de ellas. Pero Hyndman es una caricatura de Lassalle; para él todos los medios son buenos, incluso cuando no conducen a la meta. Está tan empeñado en darse aires de gran político que no tiene la menor visión para su situación real. Al mismo tiempo, reúne todas las malas cualidades de un aventurero político profesional inglés³ —con la particularidad, bastante difundida en Francia pero rara aquí, de no ver los hechos como son, sino como él quisiera que fueran.

³ aventureros

Todo esto cae tan rápidamente sobre su última infamia contra Aveling —que aún no se le ha perdonado, ni siquiera en su propio partido—, que hay que ser bastante duro de pelar para soportarlo. En cualquier caso, la Social Democratic Federation, si sigue existiendo, no será más que una sombra.

Déle a Laura un abrazo de mi parte.

Suyo amiguísimo,

F. E.

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