en Zúrich

Londres, 7 de dic. de 85

Querido Ede:

Tormenta en el vaso de agua socialista también aquí. K[autsky] ya te habrá escrito algo; adjuntos van dos números del «Echo» (liberal). Lo demás, y un documento (carta de Bland, basada en las actas del Ejecutivo de la Social Democratic Federation, que Aveling te envía) es lo principal.

Esta vez Hyndman se ha asestado él mismo el golpe de gracia. Ha tomado dinero de los tories para candidaturas socialistas, a fin de restar votos a los liberales. Se han admitido 340 libras, pero como los costes oficiales de las 3 candidaturas han ascendido a unas 600 libras, la suma tiene que ser de 1.000 libras o más.

Tomar dinero de otro partido puede, en determinadas circunstancias y excepcionalmente, ser admisible, cuando 1) el dinero se da sin condiciones, y 2) del negocio no se sigue más perjuicio que provecho. Aquí ocurría lo contrario. 1) la condición consistía en presentar candidatos socialistas en distritos donde solo podían ponerse en ridículo, como en efecto sucedió: Williams, 27 votos de 4.722; Fielding, 32 de 6.374; solo Burns obtuvo 598 votos de 11.055 en Nottingham. 2) pero H[yndman] sabía que tomar dinero de los tories no significaba otra cosa que arruinar moralmente sin salvación a los socialistas ante la única clase entre la que pueden reclutarse, a saber, la gran masa obrera radical. Es completamente igual que la alianza Stöcker propuesta entonces en Berlín contra el Partido del Progreso.

Pero H[yndman] no se contentó aún con esta hazaña. Ya se consideraba un segundo Parnell, que mantiene la balanza entre ambos partidos, y solo olvidaba que él no tiene, como este, 80 votos en el Parlamento y 200.000 votos irlandeses en Inglaterra y Escocia en las elecciones. Se hizo autorizar por el Ejecutivo de la Federación para ir con Champion a Birmingham a ver a Chamberlain, el jefe de los radicales. A este, con el dinero tory en el bolsillo, le ofreció su apoyo si Ch[amberlain] quería cederle un escaño en Birmingham, asegurarle los votos liberales y presentar un proyecto de ley de jornada de ocho horas. Ch[amberlain] no era tan tonto como los tories y le mostró la puerta.

Entretanto, el asunto, que había sido resuelto a escondidas por el Ejecutivo de la Federación, llegó a las secciones y provocó un gran escándalo. Los detalles en la carta de Bland, escrita para su publicación, pero de la que no debes decir que está basada en las actas. Se celebrará una asamblea general, y es dudoso que la Federación le sobreviva; como organización viable, difícilmente.

Adjunta, la declaración de Hunter Watts en la «Pall Mall Gazette»; ha sido redactada con la colaboración de Hyndman, pero tuvo que aceptar que se le aplicara el calificativo de «ill-advised». En cambio, la declaración de Williams en el «Echo» es una ruptura directa y se sitúa, no sin motivo dadas las circunstancias, en el punto de vista de una hostilidad absoluta contra todos los hombres socialistas de la clase media. Esto es, pues, lo que ha conseguido el señor H[yndman] con su impertinente afán de sobresalir. Este hombre es la pura caricatura de Lassalle, totalmente indiferente a la calidad de los medios, incluso cuando no conducen al fin, con tal de que algo pueda caerle a H[yndman]; necesitado siempre de éxitos inmediatos y sacrificando el tocino por la salchicha; finalmente, imaginándose siempre a sí mismo como centro del mundo y absolutamente incapaz de ver los hechos de otra manera que como, para complacerle, deberían ser en realidad. Y, además, un aventurero político comme il faut. Todas las malas cualidades de Lassalle potenciadas, sin una sola de las buenas.

¿Cómo andan, pues, las cosas en vuestro vaso de agua parlamentario?

Tuyo,
F.E.