Querido Liebknecht,  
London, 5 de Dic. de 1885

Adjunto extractos del «Economist» y del «Bullionist».¹

Las sumas indicadas en mi carta del 1 del corriente son las de los empréstitos rusos que se cotizan en la Stock Exchange de esta plaza. El empréstito de 1884 (el de Bismarck)⁷ no se negocia aquí en absoluto; está excluido de la lista de los valores negociables en la Stock Exchange. Lo mismo ocurre con los empréstitos menores, concertados aquí y allá desde 1878, de mano a boca, contratados en su mayor parte en el interior y que se cotizan en la Bolsa de Berlín. De éstos encuentro indicados en la hoja de cotizaciones:

Empréstito de Oriente 5% I, II y III.  
Empréstito 1880 4%  
Renta 1883 6%  

y otras cosas que no me resultan claras. Sobre esto tienes que pedir informes en Berlín a un bolsista. En parte figuran también en los extractos adjuntos, pero sólo con el importe neto que el gobierno afirma haber recibido.

El rublo papel ruso, que, a la par, debe valer 39 peniques, se cotiza ahora a 23 peniques, es decir, 16 peniques o un 41% por debajo de su pleno valor en oro.

Si el Estado ruso encuentra todavía en el interior ocasión de colocar sus papeluchos, ello se debe únicamente a la colosal paralización de los negocios, que hace más ventajoso para los fabricantes rusos invertir su dinero sobrante en papeles que rinden un 6-7% de interés, que en las ahora ruinosas ampliaciones de fábricas y especulaciones comerciales. Los cupones de intereses sirven como medio de pago en el tráfico, sobre todo para los salarios. Así, circulan ahora en Rusia cupones de mano en mano que no vencen hasta 1891-92, y que los obreros tienen que aceptar por su valor nominal en el pago de sus salarios, pero de los que apenas pueden desprenderse sino por la mitad de su valor (algo parecido ocurrió hace poco en Alemania). Esto lo sé directamente de Rusia.

Tuyo,  
F.E.