Estimado señor, recibí sus dos cartas del 6 (18) y del 9 (21) de agosto en Jersey y de inmediato le envié la que usted me solicitara para el Severnii vestnik. Desde entonces trabajos urgentes me impidieron responder más extensamente otras, como la del 25 de agosto ( 13 de septiembre). No dudé de que el segundo tomo habría de proporcionarle a usted el mismo placer que a mí. Las explicaciones que contiene son de un nivel tan extraordinariamente elevado que el lector común no se tomará el trabajo de examinarlas minuciosamente y de seguirlas hasta sus últimas consecuencias. CORRESPONDENCIA (1835] 203 Es ésta la situación que vivimos hoy en Alemania, donde toda la ciencia histórica, incluyendo a la economía política, ha descendido tanto que difícilmente-pueda hacerlo aun más. Desde el punto de vista teórico, nuestros socialistas de cátedra 1 nunca fueron otra cosa que filantrópicos economistas vulgares sin importancia y actualmente han alcanzado el nivel de simples apologetas del socialismo de estado bismarckiano. Para ellos el segundo tomo será siempre un libro con siete sellos. Esto es una buena cosa; Hegel diría: ironía de la historia mundial que debido a la erección de Alemania como primera potencia la ciencia histórica alemana deba ser nuevamente reducida al mismo estado lamentable al que fue llevada por la mayor degradación política de Alemania tras la Guerra de los treinta años. Pero así es. Y de este modo la "ciencia" alemana mira embobada este nuevo tomo, sin poder entenderlo. Sólo un sano temor por las consecuencias les impide criticarlo públicamente: es por ello que la literatura económica oficial guarda un cauteloso silencio. Sin embargo, el tercer tomo los obligará a responder. He terminado ya con la primera traslación del original del tercer tomo a un manuscrito legible. Actualmente las tres cuartas partes están casi listas para la publicación. Pero el último cuarto o tal vez la tercera parte significará todavía un buen traba jo: abarca la primera sección (relación entre la tasa de plusvalor y la tasa de ganancia) y las siguientes sobre el crédito y en parte también sobre la renta de la tierra; además, algunos pasajes de casi todas las otras secciones. Durante los dos últimos meses tuve que liquidar una cantidad de otros trabajos, que debí posponer por mi dedicación exclusiva a los tomos segundo y tercero. Esto seguirá así todavía por algún tiempo. Luego la revisión de la traducción inglesa del primer tomo, que está casi lista, me absorberá todavía otro mes, pero entonces me ocuparé del tercer tomo y habré de terminarlo. Tal vez sea publicado en dos partes, dado que ocupará aproximadamente 1 000 páginas. Le agradezco mucho los extractos de la carta del autor de 1879 a 1881. No pude leerlos sin una afligida sonrisa. Pero nosotros estamos muy acostumbrados a estas disculpas destinadas a explicar por qué no se pudo terminar el trabajo. Siempre que su estado de salud no le permitía continuar trabajando, 204 N. F. DANIELSÓN/F. ENGELS se atormentaba y sólo quedaba satisfecho cuando podía encontrar alguna explicación teórica del por qué no acababa la obra. Todos estos argumentos los utilizó en su tiempo vis-a-vis de moi [frente a mí]; parecían tranquilizar su conciencia. Cuando haya terminado el tercer tomo y en cuanto haya elegido del resto de los manuscritos las versiones apropiadas para su publicación, intentaré gustosamente recopilar la parte científicamente relevante de la correspondencia de nuestro autor; en este sentido, las cartas que le envió a usted se cuentan entre las más importantes. Cuando llegue a ese punto tendré en cuenta su amable oferta de poner a mi disposición ·copias de estas cartas. · En muchas oportunidades tuve ocasión de enviarle folletos, etc., reimpresiones de los escritos del autor y míos, pero no sé si es seguro enviárselos directamente. Le estaría muy agradecido si usted me diera instrucciones más exactas. La salud de "nuestro amigo común" mejora; así lo espero, no obstante los malos pronósticos de sus médicos. Cualquier noticia sobre él será bienvenida. La crisis de la que habla el autor en sus cartas fue realmente extraordinaria. De hecho todavía continúa; toda Europa y América padecen por su causa hasta el día de hoy. La culpa de ello la tiene, entre otras cosas, la falta de un crack bursátil. Pero, indudablemente, la causa principal es la total modificación de la situación del mercado mundial. Desde 1870, Alemania y, especialmente, los Estados Unidos se convirtieron en los rivales de Inglaterra en la industria moderna, mientras que la mayoría de los restantes países europeos desarrollaron su industria propia hasta el punto de independizarse de Inglaterra. El resultado fue que el proceso de sobreproducción se extendió sobre una región mucho más vasta que en aquel tiempo --entonces se limitaba exclusivamente a Inglaterra-, y que ella adquirió -al menos hasta ahora- un carácter ya no agudo sino crónico. Es debido :itl retraso de la tormenta, que antes depuraba la atmósfera una vez cada diez años, que esta depresión crónica, que se prolonga desde hace mucho tiempo, tiene que preparar un crack financiero de fuerza y extensión sin precedentes agravado porque también la crisis agraria, de la que habla el autor, se ha extendido a casi todos los países europeos, continúa acCORRESPONDENCIA (1885] 205. tualmente y continuará hasta que se agote la virgen chernozem [tierra negra] de los llanos del Oeste de los Estados. Unidos. Su atento y seguro servidor, P. W. R. 1 Con el nombre de "socialistas de cátedra" se designó a un grupo de economistas y políticos alemanes que, desde su condición de profesores universitarios (de allí el calificativo) promovían reformas liberales del estado alemán. Sostenían que el estado es una institución que está por encima de las clases y que por tanto cumple una función racionalizadora del conflicto. Por lo que no resulta imposible· una política de reformas en la que el socialismo pueda implantarse paulatinamente sin afectar los intereses de las clases propietarias. Sus principales exponentes fueron A. Wagner, G. Schmoller, L. Bren-· tano y W. Sombart. En Rusia, las ideas de los socialistas de cátedra. fueron retomadas por los llamados "marxistas legales".